La lactancia materna continúa siendo una de las intervenciones más eficaces para garantizar un comienzo saludable en la vida. Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, celebrada del 1 al 7 de agosto, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirman que la leche materna proporciona todos los nutrientes esenciales que necesita un bebé durante sus primeros meses de vida.
Además de garantizar una alimentación completa, fortalece el sistema inmunológico y protege frente a enfermedades graves, reduciendo el riesgo de infecciones respiratorias, diarreas y otras afecciones que representan una importante causa de mortalidad infantil.
La lactancia no solo beneficia a los recién nacidos. Las madres que amamantan también obtienen importantes ventajas para su salud. Según la OMS y UNICEF, esta práctica contribuye a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles, entre ellas el cáncer de mama, el cáncer de ovario y la diabetes de tipo 2, convirtiéndose en una medida preventiva de gran impacto para la salud femenina.
Los beneficios de la lactancia materna también se reflejan en el ámbito económico y sanitario. Las estimaciones de los organismos internacionales indican que ampliar su práctica podría evitar cada año cerca de 400.000 muertes infantiles y alrededor de 140.000 fallecimientos maternos en todo el mundo.
Estas cifras evidencian que invertir en programas de promoción, protección y apoyo a la lactancia representa una de las estrategias de salud pública con mayor rentabilidad social y económica.
