Con la implementación de su Plan de Mejora de los Hospitales Públicos, el Gobierno de Guinea Ecuatorial está logrando importantes avances en el sistema sanitario nacional, donde muchos servicios se están adaptando a los estándares actuales en el sector. Precisamente, en los últimos años, se han conseguido resultados positivos en aspectos clave como la modernización de instalaciones físicas, así como la adquisición de materiales de última tecnología.
Sin embargo, a día de hoy, a pesar de estos esfuerzos del Gobierno, la escasez de sangre en los bancos sanguíneos habilitados en el país, concretamente en los hospitales de Malabo y Bata, todavía sigue siendo una de las deficiencias presentes en esos establecimientos, que difícilmente logran ofrecer este recurso vital de manera puntual a los pacientes, especialmente en situaciones de emergencia.
La situación es tan pomposa, que durante las intervenciones que requieren transfusión sanguínea, los médicos tienen que recomendar a los pacientes acudir a sus familiares o voluntarios. «Nosotros, hemos formado grupos con el propósito de donar sangre en los hospitales, pero sorprendentemente llegué ayer y me di cuenta de que no era lo que estaba pensando», dice un miembro de la iglesia Adventista, que cuenta con muchos voluntarios que donan sangre a los centros habilitados.
Muchos ciudadanos atribuyen el problema a lo que consideran «gestión deficiente» de parte de los responsables de estos bancos sanguíneos. «La gente dona sangre, pero cuando llega la hora de ofrecer ese servicio a la población, tienes dos opciones: te venden la sangre y, si te opones, te dicen que no hay sangre», explica el miembro del grupo de voluntarios.
La administración de esos bancos de sangre, normalmente no consigue dar respuesta a casos de emergencia, de ahí que siempre «piden» a los ciudadanos que sigan donando sangre, ya que esta acción solidaria constituye el principal mecanismo que podría paliar esta situación de constante escasez.
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