Nacido en el seno de una familia cristiana católica, Ibrahim Supe, conocido como Leoncio Supe antes de abrazar la religión islámica, es natural de Basuala Misión, un pueblo del Distrito de Baney. De padres bubis, Supe y su familia vivían en el barrio Campo Yaundé de Malabo, lugar donde tuvo sus primeros contactos con la religión islámica, ya que eran vecinos de los hausas, la primera comunidad musulmana asentada en Guinea Ecuatorial. A los 14 años, a Leoncio Supe ya le llamaba la atención la actitud comunitaria de este grupo, cuyos miembros tenían un comportamiento que no se asemejaba a la forma de vida del resto de los vecinos.
De los hausas, el joven adolescente observó a personas que lo hacían todo juntos: comer, respetarse, no tocar cosas ajenas sin el permiso del dueño, no mentir y los hijos eran muy respetuosos con los mayores. «Me llamó muchísimo la atención la forma en la que se comportaban y cómo eran incapaces de mentir. Viviendo en Campo Yaundé, era algo de otro mundo encontrar personas de esta clase», cuenta Ibrahim Supe.
Después de cuestionar la integridad moral de sus vecinos musulmanes, el chico de tan solo 14 años decidió investigar para descubrir de dónde sacaban tanta rectitud los hausas. Fue entonces cuando se hizo amigo de un senegalés, quien comenzó a enseñarle los fundamentos de la religión islámica, el mensaje que predica y el porqué de ciertas etiquetas sociales que llevan sus fieles.
El islam no te prohíbe llevar a cabo tus prácticas o actos tradicionales, según Ibrahim Supe
Tras más de 30 años procesando la fe musulmana, el hombre tiene en cuenta que sigue habiendo mucha desinformación en torno a esta religión y considera, en este sentido, que es importante alzar la voz a favor de la verdad para que la gente descubra la verdadera razón de ser del islam. De este modo, Ibrahim Supe aclara que la religión no aparta a las personas de sus costumbres ni actividades tradicionales, sino que su fe se basa en la defensa del bien y en la buena convivencia. «El islam es una religión comunitaria, por eso abracé la conversión, porque descubrí que su mensaje no me apartaba de mi esencia tradicional», asevera, mientras aclara que la mentalidad asociada a la violencia que se tiene de la religión «es fruto de la desinformación».
«El islam es una religión universal porque simboliza la paz»
Al igual que otras religiones que han adoptado un carácter universal a lo largo de la historia de la humanidad, el islam se propaga a través de la «conversión voluntaria y la atracción del mensaje que predica». Dicho mensaje, que enfatiza la unicidad de Dios, la sumisión a su voluntad y la importancia de la justicia social, contribuye significativamente a su aceptación. «La palabra islam proviene del árabe y significa paz. El islam es paz y en todas las culturas del mundo se predica como un valor social y espiritual», puntualiza.
Ibrahim Supe manifiesta que, en ninguno de los textos del Corán, que es el libro sagrado del islam, figura la prohibición que limita a las personas a seguir practicando sus ritos culturales o ancestrales. «El islam solo está en contra de las personas que rinden culto a dioses falsos que no son Allah», expresa en última instancia.
A través de su experiencia personal y su recorrido en la fe islámica, Ibrahim Supe invita a reflexionar sobre la importancia de comprender las diversas manifestaciones religiosas en un mundo cada vez más interconectado. En un contexto donde la desinformación y los prejuicios a menudo influyen en la percepción de las religiones, Supe destaca la necesidad de fomentar el diálogo y la empatía entre diferentes creencias.
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