El Mvet Oyeng designa al mismo tiempo el instrumento de cuerda, el narrador-músico, las historias épicas cantadas, así como la interpretación colectiva que las acompaña. Esta práctica se presenta en dos formas: una versión sagrada, transmitida dentro de un marco iniciático estricto para marcar los principales eventos comunitarios, y una versión popular y más accesible, que se realiza frecuentemente durante celebraciones públicas o espectáculos contemporáneos. El público desempeña un papel esencial, puntuando la narrativa a través de canciones, palmadas, palos e intercambios directos con el maestro narrador.
Este reconocimiento internacional fue recibido con emoción por los actores implicados en la salvaguardia de este patrimonio.
André Jacques Augand, el ex Ministro de Cultura y Artes, que presentó la solicitud en marzo de 2024, expresó su alegría y gratitud tras este anuncio. Elogió un «logro de siete años, fruto de un trabajo constante, a veces agotador, pero siempre impulsado por la convicción de que esta tradición merecía un lugar en el Patrimonio Mundial«.
Rindió homenaje a los maestros de Mvet, a las comunidades de Ewang, a los investigadores, a los entusiastas y a todos los equipos movilizados en torno a este proyecto colectivo. «Este éxito está impulsado por el amor a nuestra cultura«, recordó antes de subrayar que Mvet Oyeng es mucho más que una práctica artística: es un recuerdo vivo, un aliento transmitido de generación en generación.
Con este reconocimiento de la UNESCO, Gabón, Camerún y el Congo dan un nuevo paso en la preservación y mejora de un arte ancestral que sigue alimentando la identidad cultural de los pueblos Ekang. Un orgullo nacional y regional, ahora compartido con todo el mundo.
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