Este congreso, ya consolidado como un espacio de reflexión y denuncia, sirvió para poner sobre la mesa una realidad cada vez más preocupante: los riesgos crecientes que enfrentan quienes ejercen la defensa de los derechos humanos y del Estado de derecho. En este contexto, Gemma Jones —abogada hispano-guineana— intervino en la mesa de debate titulada “¿Quién defiende a quienes defienden?”, una pregunta tan directa como incómoda, que refleja una carencia estructural en muchos sistemas jurídicos y democráticos.
Durante su intervención, Gemma Jones fue clara al señalar que “la abogacía se ha convertido en una profesión de alto riesgo”. Una afirmación basada no en la teoría, sino en la experiencia directa. La falta de mecanismos efectivos de protección, el silencio institucional en determinados contextos y la normalización de las presiones contra profesionales del derecho hacen que, en demasiadas ocasiones, quienes defienden a otros queden completamente desprotegidos.
La directora de JONES & SACRISTÁN expuso cómo las abogadas y abogados que ejercen su labor con independencia y compromiso ético pueden verse sometidos a represalias, amenazas, campañas de desprestigio, obstáculos administrativos o presiones personales y profesionales. Riesgos que no siempre se denuncian, pero que tienen un impacto real sobre la libertad de defensa, la seguridad personal y la salud emocional de quienes los sufren.
Gemma Jones subrayó que uno de los mayores problemas es precisamente la ausencia de defensa para quienes defienden. Cuando un abogado o abogada es hostigado por ejercer su trabajo conforme a la ley, rara vez existen respuestas rápidas, eficaces y contundentes por parte de las instituciones. Esta desprotección genera un efecto disuasorio que pone en peligro no solo a los profesionales, sino al propio sistema de garantías y derechos fundamentales.
Como abogada hispano-guineana, su testimonio adquirió un valor añadido, al aportar una visión transversal y profundamente comprometida con la defensa del Estado de derecho en contextos especialmente sensibles. Su doble vinculación profesional y cultural le ha permitido constatar cómo los riesgos del ejercicio de la abogacía se intensifican cuando confluyen factores como la intolerancia frente a la defensa jurídica firme y técnica.
La participación de Gemma Jones en el XII Congreso de Derechos Humanos se enmarca en la misión de JONES & SACRISTÁN de promover una abogacía valiente, independiente y comprometida con los derechos fundamentales. Una abogacía que no se limite a interpretar normas, sino que asuma el papel esencial que le corresponde en la defensa de las personas, de las garantías procesales y de la legalidad.
Desde el despacho se agradeció de manera expresa el respaldo institucional mostrado por el Consejo General de la Abogacía Española, que en este foro arropó a Gemma Jones, visibilizando una realidad que durante demasiado tiempo ha permanecido en segundo plano. Este apoyo representa un mensaje firme: la defensa de los derechos humanos comienza también por proteger a quienes los defienden.
El encuentro del pasado 11 de diciembre dejó una conclusión clara y urgente: sin abogados protegidos no hay justicia posible. Defender a quienes defienden no es solo una cuestión corporativa, sino una exigencia democrática y una responsabilidad colectiva que las instituciones no pueden seguir eludiendo.
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