El martes, el área fue sacudida nuevamente por una potente réplica de magnitud 5.5, lo que ha generado temores de más daños y muertes. Residentes y rescatistas continúan buscando supervivientes entre las ruinas de los pueblos afectados. La situación humanitaria es crítica, y las autoridades talibanes han tenido que desplegar comandos desde el aire para evacuar a los heridos en zonas inaccesibles para los helicópteros.
Naciones Unidas ha prometido «no escatimar esfuerzos para ayudar a la gente», aunque advierte que el nivel actual de financiación humanitaria es insuficiente. Stéphane Dujarric, portavoz del Secretario General de la ONU, ha informado que están enviando artículos esenciales a las zonas accesibles, como tiendas de campaña y mantas, a través del ACNUR.
El Reino Unido ha prometido más de un millón de dólares a agencias humanitarias que operan fuera del gobierno talibán, al que no reconoce. La Unión Europea también ha ofrecido una cantidad similar y enviará 130 toneladas de suministros de emergencia. Otros países, incluidos los Emiratos Árabes Unidos, India y China, han prometido apoyo para la ayuda en caso de desastre.
Este es el tercer gran terremoto que afecta Afganistán desde que los talibanes tomaron el poder en 2021, lo que agrava la crisis en un país que ya enfrenta profundos recortes en la financiación de la ayuda, una economía debilitada y el retorno forzado de millones de personas desde Irán y Pakistán. El gobierno talibán, ha solicitado ayuda a la comunidad internacional y al sector humanitario.
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