Por primera vez desde 1974, los Leopardos volverán a la principal competición de fútbol del mundo. Sin embargo, esta histórica clasificación corre el riesgo de quedar eclipsada por la crisis sanitaria que afecta a África Central y Oriental. La medida sanitaria, adoptada tras la declaración de emergencia internacional por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha generado un impacto en los planes de los seguidores congoleños que ya habían comprado sus boletos para asistir al torneo.
Las autoridades estadounidenses han endurecido los controles de entrada para las personas que hayan permanecido recientemente en la República Democrática del Congo, lo que en la práctica impide o dificulta el desplazamiento de los aficionados hacia el país anfitrión de parte de los partidos del Mundial.
Ante esta situación, la Federación Congoleña de Fútbol (FECOFA) ha elevado una solicitud formal a la FIFA para que se contemple el reembolso de las entradas adquiridas por sus seguidores, alegando que la imposibilidad de viajar responde a una causa excepcional de salud pública.
«Hemos pedido a la FIFA que tenga en cuenta esta situación, ya que las entradas son muy caras», ha dicho Veron Mosengo-Omba, presidente de la Federación Congoleña de Fútbol (FECOFA).
«Nuestros aficionados están siendo castigados cuando lo único que quieren es apoyar a su equipo. No queremos que pierdan todo su dinero.»
El presidente de la FECOFA, Veron Mosengo-Omba, ha explicado que la prioridad es proteger a los aficionados que ya habían realizado un importante gasto para acompañar a la selección nacional.
Las restricciones afectan directamente a los planes de miles de seguidores congoleños que esperaban acompañar a la selección en su regreso a una Copa del Mundo, una participación histórica para el país.
