El anuncio se produjo durante una ceremonia celebrada en la ciudad de Maiduguri, capital del estado de Borno, donde 720 antiguos integrantes del grupo completaron oficialmente su proceso de rehabilitación y fueron dados de baja del programa.
Según las autoridades locales, este último grupo eleva a 9.680 el número total de excombatientes que han pasado por este mecanismo de reintegración desde su puesta en marcha. El programa busca ofrecer a quienes abandonan las filas insurgentes una oportunidad para reincorporarse a sus comunidades y desarrollar actividades alejadas de la violencia.
Durante el acto, al que asistieron responsables gubernamentales y representantes de distintas instituciones, los participantes realizaron un juramento como parte de los procedimientos establecidos antes de concluir formalmente su proceso de rehabilitación.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia adoptada por las autoridades nigerianas para debilitar a los grupos armados que operan en el noreste del país y en la región del lago Chad. Además de las operaciones militares, el Gobierno considera que incentivar las deserciones puede contribuir a reducir el número de combatientes activos y facilitar la estabilización de las zonas afectadas por el conflicto.
Las imágenes difundidas por las autoridades mostraron a cientos de excombatientes reunidos en las instalaciones del centro de rehabilitación de Maiduguri, donde recibieron formación y participaron en actividades orientadas a su reinserción social antes de regresar a sus comunidades de origen.
La insurgencia de Boko Haram comenzó hace más de una década en el noreste de Nigeria y posteriormente se extendió a otros países de la cuenca del lago Chad. El conflicto ha provocado decenas de miles de muertes y el desplazamiento de millones de personas en Nigeria, así como en países vecinos como Camerún, Níger y Chad.
Aunque las operaciones militares llevadas a cabo en los últimos años han reducido considerablemente la capacidad operativa del grupo, las autoridades reconocen que continúan registrándose ataques por parte de distintas facciones armadas que siguen activas en algunas zonas de la región.
Por ello, el Gobierno del estado de Borno considera que los programas de rehabilitación y reintegración continúan siendo una herramienta complementaria a las acciones de seguridad, con el objetivo de favorecer la reconciliación comunitaria y contribuir a la estabilidad a largo plazo en las áreas afectadas por la insurgencia.
