El veredicto constituye la primera condena relacionada directamente con la muerte de Shakur, quien falleció a los 25 años después de recibir varios disparos cuando viajaba en un BMW junto al fundador de Death Row Records, Marion “Suge” Knight. El ataque se produjo la noche del 7 de septiembre de 1996, tras un combate de boxeo de Mike Tyson celebrado en el MGM Grand de Las Vegas.
Según la Fiscalía, Davis no fue quien efectuó los disparos, pero desempeñó un papel central en la planificación de la agresión. Los fiscales sostuvieron que consiguió el arma y coordinó a los hombres que viajaban en el Cadillac blanco desde el que se abrió fuego contra el vehículo de Shakur.
El ataque se produjo horas después de una pelea en el MGM Grand entre miembros del entorno de Shakur y Orlando “Baby Lane” Anderson, sobrino de Davis y miembro de los South Side Compton Crips. Para los investigadores, aquella confrontación constituyó el detonante de la represalia que terminó con el tiroteo.
La investigación permaneció durante años sin un acusado formal, mientras las teorías sobre los responsables del crimen se multiplicaban. Davis, sin embargo, realizó durante años declaraciones públicas sobre lo ocurrido y llegó a relatar aspectos del ataque en entrevistas y en su libro Compton Street Legend. Esas declaraciones terminaron convirtiéndose en una de las principales piezas utilizadas por los fiscales para sostener la acusación.
La defensa cuestionó la credibilidad de Davis y argumentó que había exagerado sus relatos para obtener notoriedad y beneficios económicos. También señaló la falta de pruebas físicas que demostraran directamente su presencia dentro del Cadillac desde el que se produjeron los disparos.
Tras varias semanas de juicio, el jurado necesitó menos de tres horas de deliberación para alcanzar el veredicto. Davis permanece detenido y podría enfrentarse a una condena de cadena perpetua. La audiencia para determinar la pena está prevista para el 13 de octubre.
La muerte de Tupac, considerado una de las figuras más influyentes de la música rap, se convirtió durante décadas en uno de los mayores enigmas de la cultura popular estadounidense. Su asesinato, ocurrido en plena rivalidad entre sectores vinculados al hip-hop de la costa oeste y la costa este, alimentó numerosas teorías y mantuvo abierta una investigación que atravesó generaciones.
El fallo contra Davis marca así un punto de inflexión en un caso que durante casi treinta años permaneció sin una condena. La resolución judicial no solo esclarece la responsabilidad penal de uno de los implicados en el ataque, sino que devuelve a los tribunales un crimen que, desde 1996, había permanecido profundamente ligado al misterio que rodeó los últimos días de una de las mayores estrellas del hip-hop.
