Más de 72 millones de jóvenes africanos carecen de empleo, educación o formación a pesar de los avances registrados en el continente en las últimas décadas; una situación que afecta al futuro del mismo teniendo en cuenta que el 65% de la población africana es joven. En muchos países de África, los niños y niñas no tienen acceso a la educación básica, y aquellos que sí lo tienen se enfrentan regularmente a considerables dificultades, como la pobreza, la falta de infraestructuras educativas adecuadas o la ausencia del personal docente calificado.
De acuerdo con Mercy Tembon, Vicepresidenta y Secretaria General del Banco Mundial, los Gobiernos africanos deben invertir más en el campo de la educación. La falta de financiación, la calidad desigual de la educación, la barrera del idioma y la discriminación de género también se encuentran entre los obstáculos que habría que superar, para garantizar una educación de calidad para todos. En este contexto, la educación debe considerarse una prioridad absoluta para África con el fin de garantizar un futuro mejor para las próximas generaciones.
La educación es esencial para el desarrollo de África y de sus ciudadanos. Sin embargo, el continente se enfrenta a una serie de desafíos que dificultan la accesibilidad a una educación de calidad educación accesible para sus jóvenes. Los Gobiernos africanos y las organizaciones internacionales pueden unirse para apoyar proyectos que brinden oportunidades para aprender, independientemente de sus antecedentes o circunstancias.
