Los kits de emergencia incluyen medicamentos para prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, así como embarazos no deseados. El contrato de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) tenía como objetivo, reabastecer durante el año las provincias orientales del Congo, devastadas por la guerra, y dejó a miles de centros de salud sin provisiones cuando los combates se intensificaron. La decisión de cancelar el contrato para aproximadamente 100.000 kits no se había informado previamente.
Según publica Reuters, se han puesto en contacto con funcionarios de las Naciones Unidas y otros cuatro grupos de ayuda que atienden a sobrevivientes de violación en el Este del Congo para este artículo. El Departamento de Estado, que gestiona USAID no ha respondido a las reiteradas solicitudes de comentarios por correo electrónico ni mensajes de texto. Un equipo también ha visitado un centro en la provincia de Kivu del Sur para hablar directamente con trabajadores de la salud y sobrevivientes. «Cuando miras a los ojos de una víctima de violación, tienes la impresión de que su mirada está muerta», ha dicho un trabajador de la salud en el Congo, quien ha pedido no ser identificado por temor a represalias. «Nunca olvidas estar frente a esa persona y decirle que no tienes medicamentos, que no sabes cómo ayudarla, y pedirle que se vaya».
Los rebeldes del M23, respaldados por Ruanda, arrasaron el Este del país en enero, tomando el control de dos importantes ciudades, intensificando un conflicto que ya duraba décadas. La ONU ha declarado que desde entonces se han registrado unos 67.000 casos de violación, y es probable que muchos más no se denuncien. La violencia sexual como arma de guerra en el Congo ha sido documentada por generaciones de expertos de la ONU y grupos de ayuda humanitaria.
Trump ha ordenado una pausa de 90 días en la ayuda exterior tras asumir el cargo en enero y suspendió las subvenciones de USAID. El contrato de USAID con un proveedor de los kits estaba en trámite cuando el multimillonario Elon Musk, quien en ese momento dirigía un departamento para mejorar la eficiencia del gobierno estadounidense, anunció el cierre de la agencia en enero.
Según la ONU y otras organizaciones de ayuda humanitaria, USAID ha cancelado inmediatamente el contrato, que habría reabastecido miles de centros de salud para marzo. «Cuando USAID decidió cancelar la cuantiosa financiación que tenía para esta ONG estadounidense, la ONG suspendió inmediatamente todas sus actividades», ha declarado Noemi Dalmonte, representante adjunta en Kinshasa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). «El flujo de trabajo se interrumpió en un momento muy desafortunado», subrayaba.
Los kits post violación vienen en una caja que contiene medicamentos contra el VIH para prevenir la infección en 72 horas, antibióticos, pruebas de enfermedades de transmisión sexual y anticonceptivos de emergencia. Los suministros financiados por USAID debían llegar a más de 2.000 centros.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) ha compartido un documento con la agencia Reuters que indica que solo siete de las 34 zonas sanitarias de Kivu del Norte cuentan con un suministro mínimo de kits de atención post violación. Actualmente, se atienden las necesidades de menos de una de cada cuatro sobrevivientes. Solo el 13% de los sobrevivientes que solicitan ayuda reciben medicamentos para prevenir el VIH dentro del plazo recomendado de 72 horas.
Si bien el Departamento de Estado de EE. UU. ha afirmado que continuará apoyando programas que salvan vidas en todo el mundo, el contrato para suministrar kits de atención post violación a las sobrevivientes sigue cancelado. Donald Trump ha afirmado que EE.UU. paga desproporcionadamente la ayuda exterior y quiere que otros países asuman una mayor carga. Estados Unidos desembolsó 65.000 millones de dólares en asistencia exterior el año pasado, casi la mitad a través de USAID, según datos gubernamentales.
El UNFPA y otras organizaciones de ayuda están intentando recaudar alrededor de 35 millones de dólares para cubrir la pérdida de financiación de Estados Unidos procedente de donantes como la Fundación Gates y otros países occidentales. Las consecuencias de la cancelación incluyen la muerte de sobrevivientes, la propagación del VIH, embarazos no deseados y abortos inseguros con alto riesgo de mortalidad materna, según el documento del UNFPA.
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