RDC y Ruanda firman un acuerdo mediado por Estados Unidos

En un contexto marcado por la violencia persistente en el Este de la República Democrática del Congo (RDC); se ha firmado un nuevo acuerdo entre los líderes de la RDC y Ruanda, con la mediación de Estados Unidos. El presidente Donald Trump destacó la "valentía" de Félix Tshisekedi y Paul Kagame al alcanzar este pacto, que busca poner fin a un conflicto que se ha prolongado durante casi tres décadas.

La ceremonia de firma, que tuvo lugar en Washington, fue presentada por Trump como un hito en la diplomacia internacional, subrayando su deseo de ser reconocido por sus esfuerzos en la paz global. «Hoy logramos lo que muchos han intentado sin éxito», afirmó el presidente, describiendo el acuerdo como un «gran día para África y el mundo».

A pesar del optimismo expresado en la capital estadounidense, la situación en el este del Congo sigue siendo tensa. La región es hogar de más de 100 grupos armados, siendo el M23, respaldado por Ruanda, uno de los más influyentes. Este año, el M23 ha tomado el control de ciudades estratégicas como Goma y Bukavu, lo que ha resultado en el desplazamiento de millones de personas y ha exacerbado una crisis humanitaria alarmante.

Mientras los líderes firmaban el acuerdo, los enfrentamientos continuaban en el terreno. «La guerra sigue activa», declaró Amani Chibalonza Edith, residente de Goma. «No habrá paz mientras haya combates.»

A pesar de la situación, tanto Kagame como Tshisekedi mostraron un enfoque esperanzador. Kagame destacó que, aunque la tarea no era sencilla, Trump había aprovechado la oportunidad de contribuir a la paz. Tshisekedi, por su parte, reconoció que el camino hacia la paz sería arduo, pero enfatizó que este acuerdo podría ser un punto de inflexión.

Expertos advierten que, si bien el acuerdo es significativo, no resolverá de inmediato el conflicto. Un pacto anterior con el M23 aún no se ha implementado en la práctica.

Intereses económicos en juego

El acuerdo también tiene un componente económico importante, ya que busca facilitar el acceso de Estados Unidos a los ricos recursos minerales de la región, cruciales para la tecnología moderna. Trump anunció que se estaban estableciendo acuerdos bilaterales para potenciar la inversión estadounidense en minerales críticos, un movimiento estratégico en el contexto de la creciente competencia con China en este sector.

El este del Congo es rico en minerales como cobalto y coltán, esenciales para la fabricación de dispositivos electrónicos y vehículos eléctricos. «Estamos listos para enviar a nuestras principales empresas a ambos países», afirmó Trump, prometiendo beneficios económicos significativos.

La realidad en el terreno

Mientras se desarrollaban las negociaciones en Washington, los habitantes del este de la RDC reportaban nuevos combates. Las tensiones entre el ejército congoleño y el M23 persisten, con acusaciones de violaciones a un alto el fuego previamente acordado. La situación humanitaria en áreas controladas por los rebeldes se deteriora, con el cierre de servicios esenciales en lugares como Goma.

«Estamos a la espera de ver qué sucederá», comentó Moise Bauma, un estudiante en Bukavu. «Ambos lados siguen enfrentándose.»

A pesar de los retos, funcionarios de ambos países coinciden en que el compromiso de Estados Unidos será crucial para una solución duradera. «Necesitamos la atención de la administración estadounidense para avanzar», afirmó Gisèle Makolo, portavoz del gobierno congoleño.

La crisis en el este del Congo tiene raíces profundas, ligadas a las secuelas del genocidio en Ruanda en 1994, que provocó el éxodo de millones de refugiados hacia el Congo. Las tensiones entre los dos países han persistido, con acusaciones mutuas sobre el apoyo a grupos rebeldes. La comunidad internacional observa con atención, esperando que este nuevo acuerdo pueda allanar el camino hacia una paz duradera en la región.

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