El acto contó con la presencia de varios líderes regionales, incluidos los presidentes de Mauritania, Liberia, Gambia, Ghana, Senegal y Gabón, quienes asistieron para mostrar su apoyo. Durante su discurso, Ouattara destacó los logros alcanzados en el país desde que asumió el poder en 2010, enfatizando el compromiso del pueblo marfileño con la democracia y la estabilidad.
«El 25 de octubre, los ciudadanos expresaron su elección soberana, reafirmando su dedicación a la paz y la estabilidad, valores por los que hemos trabajado arduamente desde 2011», manifestó.
El presidente también hizo hincapié en los desafíos que enfrenta la región, mencionando la persistencia de amenazas terroristas y la fragilidad del entorno subregional. Ouattara, de 83 años, llegó al poder tras unas elecciones disputadas en 2010, que culminaron en disturbios violentos. A pesar de las críticas sobre su gobierno, sus seguidores argumentan que ha sido clave en la recuperación económica de Costa de Marfil, el mayor productor de cacao del mundo, con un crecimiento anual del 6%.
Sin embargo, las elecciones de octubre no estuvieron exentas de controversia. Muchos candidatos opositores, como Tidjane Thiam y el expresidente Laurent Gbagbo, no pudieron participar, lo que generó protestas masivas. A pesar de la prohibición de manifestaciones, algunos ciudadanos desafiaron esta medida, lo que llevó a enfrentamientos con las autoridades.
Una parte significativa de la población apoya a Ouattara, reconociendo su papel en la estabilización del país después de años de conflictos. En 2016, supervisó un referéndum que modificó la Constitución, lo que le permitió argumentar que su mandato se reinició, a pesar de que la ley establece un límite de dos mandatos.
Ouattara también ha tenido desacuerdos con los gobiernos de Níger, Malí y Burkina Faso, que han criticado su relación con Francia, acusando a este país de contribuir a la inestabilidad en la región del Sahel.
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