Tras una dilatada trayectoria profesional de más de tres décadas, Mosengo-Omba ha decidido dar un paso al lado para enfocarse en nuevos proyectos personales. A través de un comunicado oficial, el directivo ha formalizado su renuncia destacando su filosofía y compromiso con el deporte: «Tras una vida dedicada a promover el fútbol ideal que une a las personas, educa y genera oportunidades de esperanzas, he decidido dimitir del puesto que llevaba desde 2021».
La dimisión llega en un clima deportivo e institucional tenso. Sin embargo, Mosengo-Omba ha querido dejar claro que se marcha con la conciencia tranquila y ha aprovechado la ocasión para reivindicar su gestión y defender su honorabilidad. «Ahora que he podido disipar sospechas que algunas personas se han esforzado en arrojar sobre mí, puedo retirarme dejando la CAF más próspera que nunca», ha asegurado de forma tajante en su escrito.
En su mensaje de despedida, el dirigente ha dedicado un espacio para agradecer la labor de su equipo y de todas las personas que colaboraron estrechamente con él durante su mandato. Ha subrayado que el esfuerzo conjunto ha permitido que la CAF y el fútbol africano organizado logren «avances reales y notables», y expresó su deseo de que estos progresos «perduren y se mantengan» a largo plazo.
Para hacer frente a este repentino vacío de poder y asegurar la continuidad operativa, la institución ha actuado con rapidez nombrando a Samson Adamu como secretario general interino. Esta medida temporal busca dotar de estabilidad a un cargo que resulta fundamental para el funcionamiento del organismo, mientras la CAF organiza la transición de cara a su próximo mandato.
