Malí se enfrenta a una crisis de seguridad tras el ataque perpetrado hace más de una semana contra bastiones de la junta militar liderada por separatistas tuareg y yihadistas vinculados a Al Qaeda, durante el cual el ministro de Defensa, Sadio Camara, murió a causa de un atentado con coche bomba en su residencia.
Los separatistas y yihadistas lograron capturar la importante ciudad norteña de Kidal en su asalto a múltiples posiciones de la junta militar, en el mayor ataque sufrido por el país de África occidental en casi 15 años.
Los enfrentamientos dejaron al menos 23 muertos, y la agencia de las Naciones Unidas para la infancia, UNICEF, informó que entre los fallecidos y heridos había civiles y niños.
Militantes de la rama de Al-Qaeda en la región del Sahel, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), unieron fuerzas con el Frente de Liberación de Azawad (FLA), un movimiento separatista de la etnia tuareg, en los ataques contra la junta militar y sus mercenarios rusos.
Goita, en su nuevo cargo, contará con la asistencia del general Oumar Diarra, según un decreto. Diarra había estado desempeñando el cargo de jefe del Estado Mayor militar, pero ahora es ministro delegado del ministro de Defensa.
Tras los ataques perpetrados durante el fin de semana del 25 y 26 de abril, los militantes anunciaron un bloqueo de la capital, Bamako, en represalia por «el apoyo de la población al ejército».
