La tensión entre ambos países ha aumentado en medio del conflicto entre Israel e Irán. El lunes 16 de junio, Trump dejó entrever la ambigüedad de sus intenciones en este conflicto. En un primer momento, afirmó en su red social Truth Social que se alcanzaría un “acuerdo” entre Israel e Irán. Sin embargo, más tarde, lanzó un mensaje alarmante instando a los habitantes de Teherán a “huir para salvar sus vidas” y abandonó precipitadamente la cumbre del G7 sin ofrecer explicaciones.
A bordo del Air Force One, Trump continuó enviando señales contradictorias. Inicialmente, consideró enviar a su enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, y a su vicepresidente, J. D. Vance, para dialogar con los responsables iraníes. Sin embargo, poco después retrocedió, afirmando que “no estaba especialmente dispuesto a negociar” con Teherán.
Tras cinco días de intensos bombardeos entre Israel e Irán, la postura de Trump parece oscilar entre dos escenarios: la posibilidad de entrar en guerra junto a Israel para asestar un duro golpe al programa nuclear iraní o buscar una solución pacífica mediante un acuerdo de alto el fuego.
Este nuevo conflicto en Medio Oriente complica aún más los planes diplomáticos del presidente estadounidense. Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha intentado posicionarse como un “pacificador”, pero con la guerra en Ucrania estancada y los bombardeos sobre Gaza continuando a diario, su imagen se ve comprometida.
Sigan el CANAL de Ahora EG en WhatsApp
