Viernes Santo y el veto al consumo de la carne: una tradición que perdura hasta nuestros días

No comer carne durante el Viernes Santo es una práctica que ha perdurado a lo largo de los siglos, invitando a los fieles cristianos a reflexionar sobre el amor y la entrega de Cristo por la humanidad.

Esta costumbre de no comer carne, más allá de no suponer una obligación, invita a una conexión espiritual que promueve la celebración del amor y la misericordia en el corazón de cada creyente. La Semana Santa es un periodo destacado en la vida de todo cristiano, y dentro de esta celebración, el Viernes Santo es crucial, ya que es el periodo en el que se revive la  Pasión y Muerte de Jesucristo. Se conmemora el amor extremo de Cristo, quien dio su vida por la humanidad para que ésta se reconciliara con Dios Padre.

Un factor común en el Viernes Santo es darle más protagonismo al pescado y los mariscos, prescindiendo de comer carnes durante esta celebración religiosa; una tradición que desde tiempos inmemorables, continúa vigente hasta nuestros días. Incluso, en nuestra sociedad se ha vuelto cotidiano el hecho de recibir críticas de parte del vecindario cuando no respetamos esta tradición, pero ¿Conocen el verdadero origen de esta tradición?

Para profundizar en esta cuestión consultamos a un sacerdote de la congregación de los dominicos quien nos ha aclarado que históricamente, la carne ha sido un símbolo de fiesta, alegría y vida, mientras que el Viernes Santo es una jornada de penitencia; por lo que la iglesia promueve en esas fechas la abstinencia, como una forma de solidarizarse con Jesús y un gesto simbólico de purificación del corazón, para llegar a una plena resurrección. Esta recomendación también es aplicable al miércoles de ceniza y a los viernes de Cuaresma.

 Cómo se entiende esta tradición desde la teología

Teológicamente, el Viernes Santo es el día de la muerte de Cristo en la Cruz; por lo que, la iglesia apela a la continencia y a la penitencia.  El Papa Nicolás I, al reconocer que esta es una tradición antiquísima, buscó resaltar su importancia en el Viernes Santo. Desde entonces, ha sido aprobada y validada por el resto de los Papas.

La abstinencia es una tradición, pero no es estrictamente obligatoria. No es motivo de polémica si alguien no puede cumplir con esta práctica. El sacerdote señala que no tiene sentido realizar esta penitencia si el corazón no está alineado con lo que se celebra. La tradición, aunque antigua, es un acto de penitencia y un símbolo de solidaridad con Cristo. En un día tan austero como el Viernes Santo, la abstinencia a la carne se convierte en una forma de recordar el sacrificio de Jesús.

Sigan el CANAL de Ahora EG en WhatsApp

Salir de la versión móvil