Es difícil imaginarse una vida en el campo sin la agricultura. De hecho, la actividad principal de gran parte de la población rural se centra en producir alimentos para el consumo diario y para cubrir otras necesidades. Esta práctica tradicional que permanece hasta la actualidad, sostiene a muchas familias y permite conservar los productos durante cierto tiempo siendo aptos para el consumo, y sin el riesgo de deterioro de sus aportes nutritivos.
Salir todas las mañanas al campo en busca del sustento, es una forma de vida para los campesinos. Trabajar en unas tierras de la que tú eres dueño o de una parcela cedida es símbolo de libertad. Tú tienes el poder de decisión sobre cuáles son los productos que vas a cultivar, cuando los siembras, cuándo los cosechas y además te permite organizar tus días de descanso y trabajo como quieras.
En los últimos tiempos, esta actividad de subsistencia se está viendo amenazada en muchas regiones, especialmente en las zonas del municipio de Rebola, donde cada vez se registran actos de vandalismo en los cultivos de los lugareños, quienes están cada vez más preocupados por el aumento de robos en sus plantaciones, incluso algunos temen por su vida, en caso de encontrar a un delincuente con la «mano en la masa.»
El vecino en cuestión encontró sus plantas de malangas arrancadas y tiradas por doquier. Ante tal situación, decidió continuar con el tour habitual alrededor de su finca para ver si encontraba otra irregularidad, lo que le llevó a toparse con tres hombres en su finca: uno de ellos se había subido al árbol de naranjas, el segundo recogía y las ponía en el saco, mientras que el tercero arrastraba los sacos de Malanga hasta la calle donde pasarían con toda la mercancía robada. «Al exigirles que se bajaran de su árbol de naranjas, uno de ellos le respondió que ellos también tenían hambre y que no tenían la culpa de la situación actual». Ante la insistencia, el ladrón le lanzó un machete, y casi pierde la vida de llegar a impactarle con toda la intención.
Aun con lo que sucede, la vida de esa gente está en el campo. Si lo abandonan, ¿De qué vivirán? Bisila asegura que en varias ocasiones es una pérdida de tiempo acercarte al puesto de Policía para denunciar.
Cambio de modus operandi
Anteriormente, los robos se producían en las noches, pero se ha cambiado esta estrategia, ya que ahora roban incluso a plena luz del día. «Solo el hambre y el coraje te hacen regresar a tus fincas. Además, si te sientas, nadie te dará de comer» revela Wewe, una joven que desde temprana edad ya realizaba esta actividad con su abuela.
La situación es similar o más crítica en temporada de cosecha de frutas como piñas, mangos, aguacates, atangas, entre otras. «La gente se mete en las fincas ajenas con sus canguros como si solo ellos tuvieran hambre, pero nadie piensa en replantar, sobre todo, los árboles que estos sí necesitan más tiempo para que crezcan bien”, añade.
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