Un sector de la opinión pública considera que los grupos de «Djangue» son colectivos que fomentan el «ambiente» e invitan a los demás a abrazar una «vida de diversión». Sin embargo, estos cumplen un papel esencial en las vidas de quienes los integran, tanto es así que se centran en velar por el bienestar y la comodidad de todos sus miembros.
El término «Djangue» es empleado a nivel local y su sentido original evoca: «colaboración y/o asociación». Es empleado con frecuencia como un tipo de jerga. Históricamente, el DJANGUE fue acuñado por mujeres ecuatoguineanas, quienes, con la visión de abrirse al mundo del emprendimiento y del empoderamiento, se reunían para encontrar formas de lograr cierta independencia financiera, cubriendo los gastos básicos en sus hogares. La palabra «Djangue» tiene una variante que es «Esuan», una expresión Fang que significa «trabajo en conjunto» o «contribución».
Las asociaciones de «Djangue» suelen estar estructuradas administrativa y funcionalmente por un Presidente, un Secretario, un Tesorero, un Jefe de disciplina y un Consejero, quienes se encargan de establecer los lineamientos de gestión del grupo, abarcando desde los recursos que manejan hasta los planes que están llamados a ejecutar. La mayoría de sus componentes suelen tener entre 20 y 40 años, quienes invierten tiempo y recursos para sacar adelante sus hogares mediante la colaboración mutua.
Los líderes de estas agrupaciones trabajan para satisfacer las necesidades del colectivo, tomando decisiones consensuadas y aprobadas por unanimidad. El presidente o presidenta, como la máxima figura de grupo tiene la responsabilidad de velar por el cumplimiento de los objetivos marcados, tales como la contribución económica que deben realizar los miembros en cada periodo (que puede ser semanal o mensual), y la participación de todos los integrantes en las actividades del grupo.
Las agrupaciones de «Djangue» tienen un enfoque humanitario similar a las ONGs. Se centran en cubrir de forma conjunta, algunos gastos que enfrentan sus miembros. Aunque no todas funcionan de la misma manera, la razón de ser de este colectivo es reunir recursos materiales y económicos, que después son destinados a «llenar un vacío» en la vida de uno de los asociados. Martín Eseng, Secretario de la Asociación «La Mano que da, es la Mano que recibe», comenta que las ayudas que ofrecen sirven de acompañamiento en el crecimiento de sus integrantes. «Lo que hacemos es apoyarnos entre todos, y en cada cierto tiempo un miembro recibe ayuda del grupo. Si a la persona no le llega para poder pagar el alquiler, el grupo saca un dinero de la caja y se le echa una mano», explica.
Además del apoyo económico y material, los miembros de «Djangue» también se asisten en el ámbito emocional cuando un miembro enfrenta problemas o pasa por una situación difícil. «Falleció hace unos meses la hermana mayor de nuestra cajera y todo el grupo estuvo acompañándola. Muchos ven estas asociaciones como grupos de ambiente, pero la realidad es que están siendo de mucha ayuda», añade Martín.
Las críticas de parte de quienes consideran que estos grupos «solo hacen ambiente», se deben básicamente al hecho de que, cada vez que se reúnen para programar sus actividades u ofrecer ayuda a un miembro, suelen realizar una especie de fiesta para amenizar el encuentro. Con el corazón en la mano, Guillermina Bodipo recibió la sorpresa de su asociación, que la llevó muchos alimentos justo en el momento que más lo necesitaba. «Mi marido y yo perdimos los trabajos, y había mucha hambre en casa. No sabíamos qué hacer. Me emociono cada vez que recuerdo lo que hicieron por mí y mi familia. A pesar de que ya no acudía mucho a las reuniones, nunca me dieron la espalda», explicaba.
Organización de sus actividades
Las agrupaciones de «Djangue» se reúnen semanal o mensualmente para debatir sobre los planes a implementar durante un periodo acordado. En estos encuentros, cada miembro expone las dificultades o problemas que enfrenta, y los líderes de la asociación analizan cada caso y determinan a quién destinar la ayuda, priorizando las situaciones más urgentes. Además, en estas reuniones, los integrantes contribuyen con aportaciones económicas para el funcionamiento del grupo. Los fondos recaudados solo se utilizan en caso de necesidad o emergencia. Aunque hay un sector social que las mira con desagrado, pero sus actividades altruistas invitan a construir un entorno más inclusivo que permita transformar las percepciones y reconocer el mérito de quienes destinan sus acciones para el beneficio de los demás.
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