La ciudad a través de los ojos de sus habitantes: ¿Cómo orientarse en Malabo?

En ocasiones, los residentes y los visitantes que llegan a la ciudad por primera vez se enfrentan a la dificultad de utilizar los nombres de las calles como referencias exactas. Este reportaje explora las razones detrás de esta problemática y presenta las experiencias de recientes visitantes, así como las opiniones de emprendedores locales.

Uno de los principales obstáculos que enfrentan los habitantes es la falta de familiaridad con la señalización y los nombres de las calles de Malabo. Aunque muchas de ellas están claramente marcadas, los locales no logran memorizar sus denominaciones, lo que dificulta la orientación de quienes llegan a la ciudad por primera vez.

Este fenómeno también se observa en barrios que ya cuentan con designaciones oficiales, como las urbanizaciones de viviendas sociales. Zonas que anteriormente eran conocidas como “Móstoles” y “Torrejón” ahora se denominan oficialmente “Vicatana”. Sin embargo, muchos residentes continúan refiriéndose a estos lugares por sus nombres anteriores, lo que perpetúa la costumbre de no conocer la nomenclatura actual.

Los habitantes de Malabo tienden a utilizar puntos de referencia más conocidos en lugar de los nombres de las calles. Esto se debe a que muchos de estos lugares son más fáciles de recordar y localizar. Josema es de Ghana y vive en Malabo desde hace dos años. En sus primeros días en la ciudad, se orientaba a través de edificios. “Me dieron direcciones basadas en edificios y lugares emblemáticos, lo que me pareció mucho más útil que intentar recordar nombres de calles que no conocía”, cuenta.

Julieta y Amanda, dos jóvenes emprendedoras que tienen sus negocios en el barrio Pinto de Malabo, también enfrentan este desafío a la hora de indican la ubicación de sus establecimientos a sus clientes. Julieta es propietaria de una tienda de ropa y explica que “cuando un cliente me llama para pedir direcciones, siempre les digo que busquen el edificio de CCEIBANK o la Casa Bola. “Es mucho más fácil para ellos encontrarme así que intentar recordar el nombre de la calle”, dice.

Amanda también dirige una tienda de perfumería en la misma zona y afirma tener el mismo problema. “Usamos esos puntos de referencia todo el tiempo. La mayoría de la gente que viene a mi tienda no es de aquí, así que señalar lugares conocidos les ayuda a llegar sin problemas”, asegura la joven.

Orientarse en Malabo sin el uso efectivo de los nombres de las calles y barrios puede ser un desafío tanto para visitantes como para residentes. Sin embargo, la calidez y la disposición de la gente para ayudar hacen que la experiencia sea más llevadera. A pesar de las dificultades, los visitantes continúan llegando y disfrutando de la ciudad, guiándose por la amabilidad de sus habitantes y los puntos de referencia que la caracterizan.

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