Entre el español y el «mangüeta»: el símbolo de la identidad lingüística de la juventud ecuatoguineana

"Escucho hablar a mis hijos, pero nunca les entiendo”, dice don Marcelo, padre de Fermín Nguema, de 18 años quien está acostumbrado a expresarse en mangüeta.

El «Mangüeta» es una jerga muy presente en los rincones más recónditos de los barrios de Malabo y Bata, y combina vocablos de varias lenguas, tales como el español, el Fang o el inglés. Se trata de un dialecto que, en el país es utilizado mayormente por los jóvenes para comunicarse entre ellos, aunque, aparentemente ha sido creado para «generar desconexión con la población adulta». En su «léxico» se pueden encontrar palabras como “angó, adrepa, diman, asuet, abeck, lika, chop, smoll, sara, ngá, ntó, alim, nko» y muchas más.

Fermín Nguema, de 18 años, nació y creció en el barrio Santa María II en Malabo, donde la herramienta de comunicación que emplean los jóvenes de la “kwata” (barrio) es la jerga Mangüeta. El joven habla y escribe correctamente en español, el principal idioma del sistema educativo de Guinea Ecuatorial. Sin embargo, a pesar de su fluidez en español,  le «aburre» hablar correctamente el castellano cuando se comunica con sus hermanos y amigos. «Es que, a veces no te sientes parte del barrio cuando hablas formalmente. Los colegas te ven como un friki y se ríen. Aparte de eso, hablar pichi o mangüeta significa que no eres lasa», explica. Con el término «lasa», Fermín nos transmite lo difícil que le resulta comunicarse sin usar la jerga. «Lasa» se refiere a alguien que «no está actualizado» o que se «comporta como una persona que no vive en la ciudad».

Además de Fermín Nguema, don Marcelo es padre de otros siete hijos, y en el seno familiar admite que tiene buena comunicación con sus hijos, con quienes organiza cada mes una reunión para aconsejarles sobre cómo convivir con los demás. En una de sus sesiones familiares, don Marcelo quiso saber del porqué ahora no encuentra a Fermín en casa cuando regresa del trabajo. «No sé qué quería decirme mi hijo: hablaba entre Fang, español y no sé qué lengua más», asegura, y se percata de que desde que Fermín cumplió la mayoría de edad, ya no habla como antes. «Ahora escucho a mis hijos hablar, pero nunca les entiendo», matiza.

En Santa María II, también vive Kevin, amigo de Fermín, quien no sabía hablar el Mangüeta, pero se vio obligado a aprender para mantener una mejor sintonía con su amigo. «Mi nigga y yo lo compartimos todo, y tenía que aprender a hablar como él por nuestra amistad», explica, con una expresión menos hábil en la jerga que comparten. La palabra “nigga” que ha usado con nosotros proviene del inglés vulgar y significa «colega, hombre o negro».

Hacia el año 2010, el «Mangüeta» cobró mucha fuerza en la comunicación de los más jóvenes del país, especialmente en Bata, donde artistas como Fistong Boy lanzaron canciones con letras inspiradas en esta jerga. Fistong Boy se dio a conocer como artista con el lanzamiento de su primer tema «Un Gánster», un sencillo en el que mezclaba «Mangüeta», español y Fang.

El «Mangüeta» recoge frases o palabras populares que todavía dificultan la comprensión de algunas personas, especialmente los mayores, a continuación compartimos algunas de ellas:

El mangüeta en Guinea Ecuatorial no se ciñe a la categoría de una simple jerga, ya que sirve a los jóvenes como un medio o herramienta de comunicación que les permite conocerse entre sí, estableciendo una frontera generacional, como lo evidencian las experiencias de Fermín y Kevin.

La evolución del mangüeta desde su aparición en los barrios de Bata y Malabo hasta su integración en la música urbana, subraya su importancia en la vida diaria de la juventud ecuatoguineana. Esta jerga no solo sirve como herramienta de comunicación, sino que también actúa como puente para la autoexpresión y la pertenencia a un grupo.

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