Conducen al presunto asesino de un menor en el barrio Santa María 3 de Malabo hasta el lugar del suceso en un intento por reconstruir los hechos

El sábado, las autoridades judiciales trasladaron al presunto autor de la muerte de Cristián, de 15 años; un hecho ocurrido en septiembre de este año en el barrio Santa María III de Malabo. El objetivo era reconstruir el hecho desde su mismo escenario.

La reconstrucción forma parte de los esfuerzos de las autoridades por garantizar la máxima transparencia, buscando esclarecer las circunstancias exactas de este suceso que conmocionó a toda la vecindad. El acto ha sido dirigido por la Jueza de Familia y Tutelar de Menores de Malabo, Catalina Natividad Obono Ngua, acompañada por el Ministerio Fiscal, los agentes de la Unidad de Investigación de la Gendarmería Nacional, así como los miembros de su equipo técnico y el abogado del imputado.

El operativo se ha desarrollado en el mismo punto donde tuvo lugar el suceso, con el propósito de contrastar las declaraciones recogidas durante las primeras fases de la investigación. En esta fase, el juzgado intenta precisar los detalles que aún generan dudas dentro del expediente, como el lugar exacto donde sucedió, las circunstancias en que se produjo toda la escena y los movimientos descritos por el presunto autor.

El principal imputado, un menor de 15 años identificado en el barrio como Djefri Djigas, ha sido guiado por las autoridades mientras recreaba la secuencia de los hechos. La víctima, también de 15 años, era conocido como Cristián y considerado joven promesa en el fútbol local.

Los vecinos y los miembros de las dos familias, observaban con expectación cómo el menor reconstruía paso a paso los momentos previos y posteriores al trágico desenlace. Djefri, ha vuelto a describir la discusión que habría iniciado con Cristián, los instantes de tensión que siguieron y el fatal enfrentamiento que terminó con la vida del joven. Se ha recreado las posiciones y movimientos, con el objetivo de contrastar las versiones previas del sospechoso.

En el lugar, la comitiva buscaba determinar la cronología exacta de los hechos y verificar los testimonios de los vecinos y testigos presenciales. Entre ellos, algunos adolescentes que auxiliaron a Cristián en los momentos posteriores al apuñalamiento. Según han relatado, Cristián ya herido y desangrándose, fue trasladado inicialmente a una farmacia cercana, donde el farmacéutico se negó a atenderlo alegando que el caso superaba su capacidad de atención.

Acto seguido, los jóvenes lo cargaron nuevamente hasta la carretera de Atepa Por la tarde, recorriendo más de un Kilometro del lugar del suceso, para intentar tomar un taxi rumbo al hospital. El finado permaneció sentado en la acera durante varios minutos, hasta que un conductor solidario accedió a llevarlo, pero lamentablemente falleció poco después.

Uno de los testigos también ha afirmado que el presunto agresor ya había amenazado a Cristián aquella tarde, insinuando que «verían lo que pasaría con él», y que en el momento de la pelea, el supuesto autor portaba dos cuchillos escondidos, una versión que podría a cobrar especial relevancia dentro del proceso judicial, si se confirma.

Durante los trabajos, los cuales han durado más de tres horas, la comitiva judicial ha mostrado su indignación por la ausencia del presidente de la comunidad, quien a pesar de haber sido notificado oficialmente sobre este proceso, no se encontraba en el barrio en el momento de la diligencia. No obstante, las investigaciones continúan su curso, con la recopilación por parte del juzgado, de todos los elementos probatorios necesarios antes de llegar a enjuiciar.

Según la comitiva del caso, esta fase es crucial para fortalecer el expediente judicial antes de su eventual traslado al Tribunal de Menores, ya que tanto la víctima como el presunto autor son adolescentes. Con los detalles registrados en esta intensa jornada, las autoridades continuarán analizando el expediente para determinar la orientación final del caso.

Para la opinión pública, este y otros casos de la misma naturaleza reavivan el debate sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención de la violencia entre adolescentes, la urgencia de promover espacios seguros, fomentar el diálogo y fortalecer la educación emocional para evitar que los conflictos entre jóvenes desemboquen en tragedias irreparables.

En este contexto, también se subraya el papel fundamental de los padres, quienes deben asumir con responsabilidad la tarea de corregir a sus hijos cuando incurren en conductas violentas, en lugar de protegerlos o justificar sus actos. Entretanto, la consternación persiste en la vecindad que aún lamenta la pérdida del joven Cristián que ha dejado a dos familias rotas y confrontadas.

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