Convertirse en creador de contenido ha capturado la atención de los jóvenes ecuatoguineanos, quienes ven en esta actividad una oportunidad para mejorar sus vidas y alcanzar la fama. Sin embargo, esta búsqueda de reconocimiento y éxito en plataformas digitales como TikTok, YouTube e Instagram está llevando a muchos a poner en peligro sus vidas, en un intento desesperado por destacar.
Convertirse en blogger, copywriter, youtuber, streamer, podcaster o instagrammer se ha convertido en una aspiración común: una nueva forma de vida que ya se considera una profesión legítima, y que implica un esfuerzo constante por crear contenido atractivo que capte la atención de la audiencia. Pero, «aquello en lo que no prestamos atención es en el hecho de que la presión que nos ponemos por querer sobresalir puede llevarnos a realizar actos imprudentes y peligrosos», reconocen.
Entre los diferentes tipos de creadores de contenido, los TikTokers son quizás los que más llevan su actividad al límite. Muchos de ellos están dispuestos a hacer lo impensable para atraer seguidores. Adoptan personajes extravagantes, desde mendigos hasta locos, y realizan acrobacias que, aunque pueden parecer inofensivas, a menudo implican riesgos considerables, sumidos en la búsqueda de contenidos extremos y llamativos, obviando por completo su seguridad personal.
El caso de Napi y su influencia en Guinea Ecuatorial
Napi es un TikToker que ha alcanzado la fama mundial por hacerse pasar por un mendigo que invade propiedades ajenas. Su éxito ha inspirado a otros, incluyendo a jóvenes ecuatoguineanos como Lil Masep, quien imita su estilo. Lil Masep está ganado visibilidad en la plataforma TikTok, creando contenido similar que incluye actos peligrosos, como sentarse en medio de una autovía para comer, mientras los vehículos pasan a ambos lados de sus costados. Aunque muchos de sus videos están sujetos a la aprobación de los comerciantes, de quienes pide permiso para grabar, pero el hecho de realizar estas acciones en espacios públicos y potencialmente peligrosos invade la línea que separa el humor del riesgo.
Los actos de creación de contenido, que a priori parecen inofensivos pueden tener repercusiones graves. Cabe la posibilidad de que seas golpeado por un vendedor frustrado, o ser atropellado por un conductor que no respeta las normas de circulación. La búsqueda de contenido viral en redes sociales no debe eclipsar la necesidad de una mirada crítica sobre los peligros. La fama y el reconocimiento son atractivos poderosos, pero no deben lograrse a expensas de la seguridad personal. La creación de contenido debería ser una expresión de creatividad y talento, no un juego de azar que ponga en riesgo la vida.
Se sabe que la tendencia ha llegado para quedarse, y muchos jóvenes ecuatoguineanos están formando parte de este fenómeno global. Sin embargo, necesitan tomar conciencia de que al final del día, la vida es el contenido más valioso que no puede ofrecer ninguna plataforma digital.
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