Las vacaciones escolares pasan factura a los pequeños negocios

El periodo vacacional no solo transforma la rutina de los estudiantes. También repercute directamente en los pequeños negocios. Vendedores de bocadillos, empanadillas, yogures, polos, buñuelos e incluso taxistas reconocen que las vacaciones representan una de las épocas más difíciles para sus ingresos.

Con el cierre de los colegios por las vacaciones, algunos pequeños negocios se enfrentan a poca venta. Para quienes venden alimentos preparados como buñuelos, empanadillas, bocadillos, yogures, etc, las vacaciones significan una reducción considerable de sus ventas. Muchos admiten que han tenido que disminuir la cantidad de productos que elaboran cada mañana.

«En tiempos de clases preparaba muchos bocadillos y casi siempre terminaba toda la mercancía durante el tiempo de recreo de los estudiantes. Ahora tengo que hacer mucho menos porque ya no hay estudiantes y, si preparo la misma cantidad, gran parte se queda sin vender», explica una vendedora de buñuelos situada habitualmente cerca de un colegio de Malabo.

Una situación similar vive otra comerciante, quien desde hace varios años tiene una cantina en un centro escolar donde obtiene el sustento de su familia vendiendo empanadillas y otros bocadillos. «Antes sabía que durante el recreo iba a vender casi todo porque el centro donde vendo tiene turno de la mañana y tarde. Ahora coloco mi mesa en la acera esperando que pase algún cliente. Hay días en los que regreso a casa con la mitad de los productos», comenta, reconociendo que el volumen de ventas está muy por debajo del registrado durante las clases.

La reducción de la actividad no afecta únicamente al pequeño comercio. Los taxistas también sienten esta misma dificultad, que disminuye la demanda del servicio, especialmente entre quienes tienen acuerdos con padres y tutores para transportar diariamente a sus niños. «Durante el curso escolar llevaba a varios niños al colegio y luego los recogía al salir de clases. Cuando llegan las vacaciones esos contratos terminan y toca buscar otros clientes», explica un conductor de taxi.

Otro comenta que «muchos padres aprovechan las vacaciones para quedarse más tiempo en casa con sus hijos. Hay menos movimiento por las mañanas y por las tardes, y eso también reduce nuestro ingreso».

Durante los tres meses (julio, agosto y septiembre) que duran las vacaciones, numerosos comerciantes buscan alternativas para mantener sus ingresos y vender sus productos en zonas con mayor tránsito de personas como en los mercados.

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