El Centro Cultural Ruso de Malabo proyecta el cuento “Teremok” como ejemplo de convivencia y solidaridad

El pasado sábado 5 de septiembre, el Centro Cultural Ruso de Malabo acercó al público joven ecuatoguineano el cuento folclórico “Teremok”, una historia tradicional que transmite valores de hospitalidad, cooperación y reconstrucción colectiva.

El Centro Cultural Ruso de Malabo acogió este sábado, 5 de septiembre, la proyección del cuento folclórico ruso “Teremok”, una actividad dirigida a los jóvenes y orientada a acercar al público ecuatoguineano a algunas de las expresiones tradicionales de la cultura rusa.

La jornada permitió a los asistentes conocer una de las historias populares más conocidas de Rusia, un relato protagonizado por diferentes animales que encuentran en una pequeña casa abandonada un lugar donde refugiarse y convivir. A través de una historia sencilla, el cuento plantea cuestiones relacionadas con la hospitalidad, la solidaridad, la convivencia y las consecuencias que pueden derivarse de las acciones individuales cuando estas afectan al bienestar colectivo.

“Teremok”, palabra rusa que hace referencia a una pequeña casa, es un cuento tradicional transmitido durante generaciones. La historia comienza cuando uno de los animales encuentra una pequeña vivienda aparentemente abandonada y decide instalarse en ella.

Posteriormente llegan otros animales, entre ellos una rana, un conejo, un zorro y un lobo que solicitan compartir el espacio. Todos son diferentes, pero encuentran en la pequeña casa un lugar común en el que pueden convivir.

La situación cambia con la llegada del oso, el animal de mayor tamaño. Debido a sus dimensiones, no puede entrar en la casa, pero intenta formar parte de la comunidad que se ha creado en su interior.

Finalmente, el oso no soporta la situación y termina destruyendo la casita. Sin embargo, la destrucción de la casa no supone el final de la historia. Los animales deciden reconstruirla y levantar una nueva vivienda en la que puedan caber todos. Es precisamente este desenlace el que permite interpretar el cuento como una alegoría de la capacidad de una comunidad para superar las dificultades y reconstruir aquello que ha sido destruido.

Desde el Centro Cultural Ruso se destacó que el relato transmite, especialmente, un mensaje de hospitalidad, cooperación y convivencia entre personas diferentes. “El cuento demuestra la hospitalidad, en la que todos quieren vivir juntos y ayudarse unos a otros, pero también muestra cómo una fuerza que no está bien calculada puede terminar destruyendo el bienestar de los demás, como ocurre con el oso”, explicó el coordinador de las actividades del Centro Cultural.

La elección de “Teremok” para esta actividad también permitió establecer una reflexión sobre la diversidad cultural existente dentro de Rusia. El Centro Cultural Ruso señaló que la Federación Rusa está integrada por numerosos pueblos, comunidades y tradiciones culturales diferentes, y utilizó el cuento como punto de partida para hablar de la convivencia entre grupos distintos.

En este sentido, la actividad no se limitó a la proyección del cuento, sino que buscó presentar a los jóvenes una parte de la tradición oral rusa y mostrar cómo los relatos populares pueden transmitir valores sociales de una generación a otra.

Los cuentos folclóricos han desempeñado históricamente un papel importante en la transmisión de valores, costumbres y formas de entender la sociedad. En el caso de “Teremok”, la convivencia entre animales diferentes dentro de un mismo espacio permite acercarse, mediante un lenguaje sencillo y simbólico, a conceptos como la aceptación del otro, la solidaridad y la necesidad de reconstruir colectivamente después de una dificultad.

La proyección en Malabo forma parte, por tanto, de las actividades culturales destinadas a acercar la cultura rusa a la población ecuatoguineana, utilizando el cine, la literatura, los cuentos, la lengua rusa, tradicionales y otras expresiones culturales como instrumentos de intercambio.

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