Por qué reiniciar no siempre es suficiente
Durante años, expertos como los de la NSA estadounidense han recomendado reiniciar el móvil una o dos veces por semana para cortar procesos en segundo plano y dificultar la acción de posible malware. Al reiniciar, muchas aplicaciones se cierran y parte del código malicioso deja de ejecutarse, al menos temporalmente.
Sin embargo, la Agencia Nacional Francesa de Ciberseguridad (ANSSI) advierte de que los ataques más sofisticados han aprendido a jugar con esa rutina. Algunos son capaces de simular el reinicio del teléfono: la pantalla se apaga, parece que el sistema se está reiniciando, pero en realidad el dispositivo sigue encendido y el software espía continúa funcionando en segundo plano.
Este tipo de técnicas se han documentado tanto en Android como en iOS: el malware intercepta la orden de apagar o reiniciar, muestra una animación falsa y mantiene el terminal operativo mientras el usuario cree que está desconectado.
Apagar del todo: la recomendación de las agencias
Ante este escenario, la ANSSI propone una medida más simple y efectiva: en lugar de pulsar «reiniciar», apagar completamente el móvil, dejarlo unos minutos sin encender y luego volver a conectarlo. Ese apagado real corta la alimentación de los procesos, fuerza el cierre de todas las apps y evita que el malware pueda «fingir» que el teléfono se ha apagado cuando en realidad sigue activo.
En la misma línea, el FBI recomienda a los usuarios apagar su smartphone de forma periódica -incluso a diario, durante unos minutos- como medida adicional de seguridad. La clave, subrayan, es que se trate de un apagado completo, no solo de un reboot rápido.
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