El Gobierno ha trazado en los últimos años un camino que merece ser reconocido: la elaboración de un Plan Nacional de Turismo, la creación de un Comité Nacional que centraliza la política turística, y la apuesta por modernizar trámites como el visado electrónico. Estas medidas muestran una voluntad clara de estructurar el sector y de situarlo en el centro de la diversificación económica que tanto necesita nuestro país.
Dentro de este impulso institucional, cabe mencionar los esfuerzos del Presidente de la República, S.E. Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, así como las iniciativas del Vicepresidente, S.E. Teodoro Nguema Obiang Mangue, quienes han respaldado públicamente la necesidad de fortalecer y reavivar el turismo nacional. A ello se suman contribuciones del sector privado y de la sociedad civil, incluyendo la Primera Dama, Constancia Mangue de Obiang, con proyectos que abren nuevas opciones de turismo de ocio, sanitario y religioso. Estos ejemplos refuerzan la idea de que el turismo debe ser abordado como una causa nacional compartida. El turismo no se construye únicamente con planes, nombres o infraestructuras. También exige una implicación social.
El consumo de turismo local por parte de la población residente debe ocupar un lugar prioritario en esta estrategia. Redescubrir el Pico Basilé, caminar por las calles históricas de Malabo o visitar Sipopo y la Isla Horacio; disfrutar de las cascadas de Iladyi, explorar las playas vírgenes de Ureca o las aguas tranquilas del Lago Biao; descubrir Lubá, o sumergirse en la riqueza natural y espiritual de Riaba con su playa y su imponente Granja, no debería ser solo privilegio de visitantes extranjeros, sino también una oportunidad real y asequible para los propios ecuatoguineanos. Solo así el turismo se consolidará como un fenómeno con impacto directo en las comunidades, generador de empleo y protector de nuestro patrimonio natural y cultural.
Guinea Ecuatorial tiene, además, la ventaja de poder ofrecer una amplia diversidad de modalidades turísticas: turismo religioso, cultural, tradicional, de naturaleza, de eventos internacionales, hostelero, etc. Esta variedad, bien organizada y promocionada, convierte al país en un destino único en África Central. Pero la diversidad por sí sola no basta. La clave está en que la planificación gubernamental se traduzca en acciones concretas, sostenibles y visibles.
Hoy, más que nunca, el país necesita apostar por un turismo que sea inclusivo, sostenible y propio. Un turismo que despierte el orgullo nacional, que dinamice las economías locales y que, al mismo tiempo, proyecte al mundo la verdadera imagen de Guinea Ecuatorial: la de un país moderno, acogedor, rico en tradiciones y en biodiversidad.
Desde Ahora EG, reafirmamos que el turismo debe ser una prioridad transversal en las políticas públicas, pero también un compromiso compartido por toda la sociedad. Aprovechar este inmenso potencial no es solo una cuestión económica; es, sobre todo, un deber con las generaciones futuras, que heredarán no solo nuestro territorio, sino también la forma en que decidimos preservarlo y disfrutarlo.
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