En un contexto de aumento de las enfermedades no transmisibles y de limitaciones financieras en los sistemas sanitarios, el organismo considera urgente una revisión de las políticas fiscales vigentes, en dirección a reducir dichas enfermedades, aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios y generar recursos económicos adicionales para financiar políticas públicas de salud.
Según dos informes globales publicados recientemente, el abaratamiento de estos productos está vinculado al incremento de patologías como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, así como a un mayor número de lesiones y problemas sociales, especialmente entre niños, jóvenes y adultos jóvenes.
La OMS subraya que los llamados impuestos para la salud constituyen una herramienta eficaz para reducir el consumo de productos nocivos y, al mismo tiempo, fortalecer los ingresos públicos. En este sentido, su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha señalado que aumentar la fiscalidad sobre el alcohol y las bebidas azucaradas permite proteger la salud de la población y movilizar fondos destinados a servicios sanitarios esenciales.
Los informes indican que, aunque numerosos países gravan estos productos, los impuestos suelen ser bajos, poco amplios o no se actualizan conforme a la inflación, lo que ha provocado que el alcohol y las bebidas azucaradas sean hoy más accesibles que en años anteriores. Además, muchos productos con alto contenido en azúcar quedan fuera de los sistemas tributarios actuales.
La OMS alerta de que esta situación beneficia principalmente a la industria, mientras que los Estados y las sociedades asumen los costes sanitarios y económicos a largo plazo. Por ello, el organismo ha instado a los gobiernos a reformular sus políticas fiscales como parte de una estrategia orientada a reducir el consumo nocivo, prevenir enfermedades evitables y reforzar la financiación pública destinada a la salud.
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