Filiberto Ntutumu Nguema: Un escolástico en la Guinea Ecuatorial del siglo XXI 

Por la defensa de la cultura universitaria como identidad.

Durante la reciente visita del Santo Padre León XIV al nuevo campus de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), las redes y corrillos no tardaron en señalar a Filiberto Ntutumu Nguema, Rector Magnífico, por su vestimenta y su forma de andar. Frac, bastón, paso pausado. Las críticas llovieron: “anticuado”, “teatral”, “fuera de lugar”.

Pero antes de juzgar, conviene mirar con ojos de historiador. Porque la cultura no es solo lo que se lleva hoy. La cultura engloba la vestimenta, la música, la arquitectura, la pintura, la estética, el protocolo y los gestos. Es el lenguaje silencioso con el que una institución habla de sí misma.

Lo que muchos vieron como extravagancia, es en realidad un gesto académico consciente. El Rector de la UNGE reivindicó, con su smoking y su porte, la herencia de la tradición escolástica medieval, cuna de las universidades. Aquella en la que el hábito hacía al monje, y la toga al universitario. Una tradición que cruzó el Barroco, se refinó en el Renacimiento y se consolidó en la Ilustración: el rector como primus inter pares, caballero de las letras, guardián del rito académico.

Su manera de andar no es casual. Es el “incessus gravis” de los claustros de Salamanca, Bolonia o Alcalá: paso firme, solemne, que impone respeto al saber. En un tiempo donde la universidad corre el riesgo de confundirse con una oficina, Ntutumu Nguema Nchama recuerda que la Universidad es también símbolo, liturgia y memoria.

Criticar sin investigar es el deporte fácil de nuestro tiempo. Pero la universidad exige lo contrario: investigar desde la cultura, la ciencia y la tradición antes de emitir juicio. ¿O acaso pedimos a un obispo que deje la mitra por “moderna”? ¿A un magistrado que abandone la toga por “práctica”?

Lejos de estar “fuera de tiempo”, Filiberto Ntutumu Nguema Nchama demuestra entender algo esencial: una nación sin símbolos es una nación sin alma. Y una universidad sin identidad es solo un edificio con aulas.

En un país joven que busca su lugar en el concierto de las naciones, gestos como este no restan: suman. Nos anclan a la gran tradición universitaria universal mientras construimos la nuestra.

Por eso, frente al ruido, cabe decirlo claro: Filiberto Ntutumu no está en el pasado. Está defendiendo el futuro de la cultura universitaria en Guinea Ecuatorial.

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