El Ministro de Educación, Amadou Sy Savane, informó ayer domingo en un comunicado a la televisión estatal que la suspensión de clases se extenderá por un periodo de dos semanas, «debido a las dificultades en el suministro de combustible», que han afectado la movilidad del personal educativo y el transporte de estudiantes.
Desde principios de septiembre, el grupo militante Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin, vinculado a Al Qaeda, prohibió la entrada de combustible desde países vecinos, lo que ha tenido un impacto devastador en la economía de Malí, un país sin acceso directo al mar. Como resultado, cientos de camiones de combustible han quedado atrapados en la frontera, intensificando la crisis.
Malí, junto con Burkina Faso y Níger, se enfrenta a una creciente insurgencia de grupos armados, algunos de los cuales son aliados de Al Qaeda y el Estado Islámico. En Bamako, la situación es crítica. Las largas filas en las estaciones de servicio son cada vez más comunes, y la escasez de combustible ha llevado a un aumento en los precios de los productos básicos y del transporte.
A pesar de los esfuerzos del ejército maliense para escoltar camiones de combustible desde las fronteras hasta la capital, muchos de ellos han sido atacados por militantes, complicando aún más la situación. El Ministro Sy Savane aseguró que las autoridades están trabajando arduamente para restablecer el suministro de combustible antes de la reanudación de las clases programada para el 10 de noviembre.
Sigan el CANAL de Ahora EG en WhatsApp









