La Comisión de la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC) atraviesa un momento financiero delicado que ha obligado a su presidente a ordenar la suspensión temporal de todas las actividades y misiones consideradas no esenciales. La decisión responde a un flujo de caja cada vez más reducido, provocado principalmente por las dificultades en la recaudación del Impuesto de Integración Comunitaria (ISC), principal fuente de financiación del organismo.
Según se recoge en una circular interna dirigida a los miembros del Gobierno de la Comisión, la medida busca evitar un colapso total del funcionamiento institucional mientras se espera una mejora en los ingresos. El propio presidente de la Comisión reconoce que se trata de una decisión “dolorosa pero imperativa” ante un nivel de efectivo disponible calificado como “muy bajo”.
¿Por qué se ha llegado a este punto?
La situación financiera de la Comisión no es nueva. De forma recurrente, los informes del Contador Central y del Contador de la Comisión han alertado sobre el deterioro de las finanzas, tanto en las reuniones del Consejo de Ministros como en las sesiones del Colegio de Comisarios. Estas advertencias llevaron a recomendar un diálogo directo con los Estados miembros para encontrar soluciones duraderas.
En ese marco, se puso en marcha una misión circular encabezada por el vicepresidente de la Comisión, que ha visitado ya a cuatro de los seis países miembros. Sin embargo, los resultados de estas gestiones aún no se han traducido en una mejora concreta de la situación financiera.
¿Qué actividades se suspenden y cuáles continúan?
La Comisión aclara que la suspensión afecta únicamente a actividades y misiones no esenciales. Las acciones consideradas de alta importancia estratégica seguirán autorizándose, con el objetivo de mantener el funcionamiento mínimo de las instituciones comunitarias y evitar una parálisis total del proceso de integración regional.
¿Qué está en juego para la CEMAC?
Más allá del impacto inmediato, esta situación vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sistema de financiación de la CEMAC y la dependencia del compromiso efectivo de los Estados miembros. Si la recaudación del ISC no mejora de forma significativa, el funcionamiento normal de las instituciones comunitarias podría verse comprometido a medio plazo.
Por ahora, la Comisión queda a la espera de señales concretas que permitan retomar progresivamente sus actividades, mientras se intensifican los contactos con los Estados para garantizar la sostenibilidad financiera del proyecto comunitario.
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