Con el sonido de las primeras campanas y el murmullo de los estudiantes repasando apuntes de última hora, han comenzado este lunes, 29 de junio, las pruebas de Selectividad correspondientes al curso académico 2025/2026 en los distintos centros habilitados del país. Durante dos intensas jornadas, cientos de jóvenes se enfrentarán a los exámenes que determinarán su acceso a los estudios superiores.
La Selectividad no es un examen cualquiera. Para muchos representa la culminación de años de esfuerzo y el primer paso hacia la vida universitaria y profesional. A las puertas de las aulas, los sentimientos se mezclan: nervios, incertidumbre, confianza y, sobre todo, mucha ilusión.
«Estoy bastante nervioso, no voy a negarlo», reconoce José Abaga, uno de los aspirantes. «He estudiado y me he preparado, pero cuando llega un momento tan importante es imposible no sentir cierta presión. Al final, aquí nos jugamos una parte importante de nuestro futuro».
La percepción es diferente para otros estudiantes. Margarita Mangue Nze afronta la prueba con serenidad. «Lo veo como un examen más de clase, aunque sé que tiene un significado especial. Es un momento que marcará un antes y un después en nuestras vidas porque, después de esto, muchos comenzaremos una nueva etapa en la universidad».
Las pruebas se desarrollan en dos fases. La primera, de carácter general y obligatoria, incluye exámenes de Lengua y Literatura y otras materias comunes. La segunda, que se celebrará mañana martes, 30 de junio, estará dedicada a las asignaturas específicas.
Desde la organización se transmite un mensaje de tranquilidad. Uno de los responsables de la coordinación de las pruebas asegura que los estudiantes no deben temer sorpresas.
«Los exámenes contienen preguntas sobre los contenidos didácticos que los alumnos han estado estudiando durante todo este tiempo en las aulas. No hay nada nuevo ni fuera del programa. Aprobará quien se haya preparado y haya trabajado con constancia», señala uno de los organizadores.
Entre los padres y familiares también se respira un ambiente de expectación. Muchos han acompañado a sus hijos hasta los centros de examen, conscientes de que estas pruebas representan mucho más que unas simples evaluaciones académicas.
Superar la Selectividad constituye un requisito indispensable para acceder a los estudios superiores, tanto dentro como fuera del país. Para una gran mayoría de estudiantes, estos exámenes simbolizan el cierre de una etapa y la apertura de otra llena de nuevos retos, oportunidades y sueños por cumplir.
Los alumnos libres podrán presentarse únicamente a las materias que tengan pendientes de convocatorias anteriores. Por su parte, las autoridades educativas prevén publicar los resultados en las próximas semanas, conforme al calendario establecido.
Mientras tanto, las aulas permanecen en silencio y los bolígrafos siguen escribiendo historias de esfuerzo, sacrificio y esperanza. Porque, para muchos de estos jóvenes, la Selectividad no es solo un examen: es la puerta que conduce hacia el futuro que han imaginado.







