Primero, lo que tienen en común
Tanto una cuenta de ahorro como un seguro de estudios tienen el mismo punto de partida: quieres acumular dinero para que tu hijo pueda estudiar en el futuro. Los dos requieren constancia. Los dos implican separar una cantidad de dinero de forma regular. Y los dos, bien gestionados, pueden ayudarte a llegar a esa meta.
Hasta aquí, son similares. La diferencia aparece cuando la vida se complica.
La pregunta que cambia todo
Imagina que llevas cinco años ahorrando para los estudios de tu hijo en una cuenta bancaria. Todo va bien. Pero entonces ocurre algo inesperado: un accidente, una enfermedad, un fallecimiento.
Con el ahorro bancario, la respuesta es directa: el dinero acumulado permanece, pero las aportaciones futuras se detienen. Si llevabas cinco años ahorrando de los quince previstos, solo tienes un tercio del capital que necesitabas. Tu hijo llega al momento de estudiar con menos recursos de los que habías planeado.
Con el Seguro de Estudios de VidaSEguros EG, la respuesta es diferente: si el titular fallece o queda en situación de invalidez, la compañía aseguradora asume las primas restantes. El plan continúa. Tu hijo recibe el capital completo en la fecha prevista, pase lo que pase.







