En las imágenes de la sesión se aprecia cómo varios miembros de la delegación israelí se levantan de sus asientos y abandonan el hemiciclo mientras Erdogan continúa su discurso. Representantes palestinos, por su parte, aplaudieron algunos de los pasajes pronunciados por el mandatario turco.
El presidente turco abrió su intervención con un llamamiento a los países que todavía no han reconocido el Estado palestino para que reconsideren su posición y den ese paso cuanto antes. Después elevó el tono contra Israel, al que acusó de actuar con una «mentalidad genocida que nunca se sacia de matar», y sostuvo que «nadie con humanidad, misericordia o conciencia puede cerrar los ojos» ante lo que ocurre en Gaza.
Erdogan describió Gaza como «el mayor cementerio de niños del mundo» y como «el campo de concentración más inhumano y vergonzoso de nuestro tiempo», y pidió al resto de países que ejerzan una mayor presión sobre Israel para poner fin a la guerra y permitir la reconstrucción del enclave. Turquía sostiene desde hace tiempo que las actuaciones israelíes en Gaza constituyen un genocidio, una acusación que Israel rechaza.
El mandatario turco lamentó, asimismo, que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, no haya podido participar de forma presencial en la Asamblea, después de que Estados Unidos volviera a denegarle el visado para viajar a Nueva York. «Esta injusticia contra nuestros hermanos y hermanas palestinos hiere las conciencias», afirmó. Abbas intervendrá ante la Asamblea por videoconferencia.
Erdogan defendió con vehemencia ante la ONU la creación de un Estado palestino independiente, sobre las fronteras de 1967 y con Jerusalén Este como capital, y aseguró que cualquier intento de «estrangular» ese Estado terminará fracasando. Las relaciones entre Turquía e Israel se han deteriorado profundamente desde el comienzo de la guerra en Gaza, y el mandatario turco ha convertido las críticas al Gobierno de Benjamín Netanyahu en uno de los ejes centrales de su política exterior.




