A pesar de su claro dominio y solidez en el juego durante el primer tiempo, el Nzalang no ha logrado concretar sus oportunidades. Desde el inicio, Guinea Ecuatorial ha mostrado su intención de llevarse los tres puntos. Con un juego dinámico y ofensivo, los jugadores del Nzalang se adueñaron del balón y generaron múltiples llegadas en la portería sudanesa.
Sin embargo, la falta de puntería y una defensa rival bien organizada impidieron que el marcador se abriera. La primera parte transcurrió con un claro dominio del equipo de Juan Micha, pero la mala noticia llegó al final de esta mitad: Santiago Eneme, el jugador más destacado en el ataque, sufría una lesión que lo obligaba abandonar el campo, siendo sustituido por Josete Miranda. El primer tiempo culminó con el marcador 0-0 que dejaba a los aficionados con la esperanza de un cambio en la segunda mitad.
Al regresar de los vestuarios, los chicos de Juan Micha mantuvieron la intensidad y continuaron buscando el gol, pero el ansiado tanto seguía sin llegar. La desesperación comenzaba a notarse en los rostros de los jugadores, quienes, a pesar de haber realizado más de diez tiros a puerta, no lograban anotar.
Sorprendentemente, cuando parecía que el Nzalang podía romper el empate, Sudán se adelantaba en el marcador en los últimos minutos del partido. Un desafortunado autogol de la defensa ecuatoguineana, tras un mal saque de balón, dejaba a Guinea Ecuatorial sin esperanzas.
Sorprendente aparición de Emilio Nsue en el tramo final del partido
En un intento por revertir la situación, Juan Micha decidió que Emilio Nsue saltara al terreno cuando faltaban tan solo diez minutos para el final. En su primer toque, Nsue generaba una clara ocasión de gol, que lamentablemente no pudo concretar. Mientras el encuentro se acercaba al pitido final, las posibilidades de victoria para el Nzalang se desvanecían.
Finalmente, el árbitro pitó el final del encuentro, sellando la victoria para Sudán y dejando a Guinea Ecuatorial en una situación crítica en el grupo. Esta derrota, además de ser un golpe duro para el equipo, significa que, incluso si logran vencer a Argelia en su próximo partido, ya no tienen opciones de clasificar a la siguiente fase de la CAN. La ilusión de los aficionados se convierte en desilusión, y el Nzalang deberá reflexionar sobre lo sucedido.
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