El Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido anunció varias medidas, entre ellas la suspensión de la ayuda financiera directa, la interrupción de la asistencia de alto nivel a eventos gubernamentales y la suspensión de la cooperación en materia de defensa.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ruanda respondió afirmando que las sanciones «no ayudan en nada a la República Democrática del Congo ni contribuyen a una solución política sostenible del conflicto». La declaración también enfatizó que no es razonable que Ruanda se comprometa su seguridad nacional, especialmente a la luz de la violencia en curso en la región.
Las sanciones siguen a la reciente imposición de medidas económicas por parte de Estados Unidos contra el Ministro de Estado de Integración Regional de Ruanda, James Kabarebe, acusándolo de jugar un papel clave en el apoyo de Ruanda a los rebeldes del M23. Desde diciembre del año pasado, el grupo M23 ha ampliado su control en el Este del Congo, tomando posesión de importantes ciudades como Goma y Bukavu.
Mientras el conflicto se intensifica, la Primera Ministra del Congo, Judith Suminwa Tuluka, informó al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que más de 7.000 personas han muerto a causa de la violencia sólo este año.
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