En un informe reciente, el ministerio reportó 942 nuevos casos de cólera y 25 muertes el miércoles, sumándose a los 1.177 casos y 45 decesos del día anterior. La situación se ha deteriorado rápidamente, exacerbada por el impacto de bombardeos constantes que han afectado gravemente el suministro de agua y electricidad en la ciudad.
Desde que estalló el conflicto entre las Fuerzas de Apoyo Rápido y el Ejército sudanés, la nación ha enfrentado una crisis humanitaria sin precedentes, con decenas de miles de muertos y 13 millones de personas desplazadas. La ONU ha calificado esta situación como «la peor crisis humanitaria» del mundo en la actualidad.
Las infraestructuras del país están gravemente dañadas, y se estima que el 90% de los hospitales en las áreas más afectadas están inoperativos. A pesar de las alarmantes cifras, las autoridades sanitarias han indicado que el 89% de los pacientes aislados están en proceso de recuperación. Sin embargo, la falta de acceso a agua potable sigue siendo una preocupación crítica, ya que contribuye a la propagación de la enfermedad.
Jartum, epicentro del brote, concentra el 90% de las nuevas infecciones, lo que resalta la urgencia de medidas efectivas para controlar la epidemia y restaurar los servicios básicos en la región.
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