Durante el ataque, también se llevaron a cabo secuestros de varios individuos y se produjeron saqueos de suministros alimentarios. En respuesta a esta tragedia, se llevó a cabo un funeral masivo para honrar a las víctimas, mientras que los heridos fueron trasladados a centros médicos cercanos para recibir atención urgente.
El presidente nigeriano, Bola Tinubu, expresó su condena ante este acto de barbarie y ha instruido a las fuerzas de seguridad para que localicen a los atacantes y liberen a los rehenes. «Estos terroristas han puesto a prueba la determinación de nuestro país y su pueblo. Deben enfrentar las consecuencias de sus acciones criminales», declaró en un comunicado el domingo.
Además, Tinubu anunció medidas para fortalecer la seguridad en las comunidades más vulnerables, subrayando la necesidad de proteger a los ciudadanos.
Los residentes de la zona informan que los atacantes habían estado observando el área durante aproximadamente una semana antes del asalto. Este ataque se enmarca dentro de una serie de incursiones violentas que iniciaron el viernes en localidades cercanas, como Agwarra y Borgu, donde los habitantes han notado una alarmante ausencia de presencia policial desde el inicio de esta ola de violencia.
Cabe destacar que el ataque a la aldea de Kasuwan Daji ocurrió cerca de Papiri, donde en noviembre más de 300 estudiantes y sus maestros fueron secuestrados de una escuela católica.
La situación de inseguridad, caracterizada por ataques de bandidos y secuestros masivos, sigue empeorando en el noroeste y centro de Nigeria, mientras las fuerzas de seguridad enfrentan serias dificultades para controlar esta creciente crisis.
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