Madagascar ha expulsado a un diplomático francés, acusándolo de estar implicado en supuestas actividades de desestabilización, en una medida que evidencia las crecientes tensiones entre la nación insular y su antigua potencia colonial, Francia.
Este acontecimiento se produce en un momento en que Madagascar se enfrenta a una renovada incertidumbre política bajo el mandato del líder interino Michael Randrianirina, quien asumió el poder después de que las protestas obligaran a dimitir al expresidente Andry Rajoelina el pasado mes de octubre.
En las últimas semanas, las protestas han resurgido en la capital, Antananarivo, y los críticos acusan a la nueva administración de lentitud en las reformas y de no abordar la corrupción.
Mientras tanto, el gobierno afirma que parte del descontento está siendo alimentado por influencias extranjeras, al tiempo que continúan las investigaciones sobre un presunto complot para asesinar al líder interino.









