Esta masacre estaba dirigido a turistas en un popular destino turístico de Pahalgam, en el montañoso Distrito de Anantnag, y constituye el peor ataque contra civiles en la región en años. Se cree que de las 26 personas asesinadas, la mayoría de las eran viajeros.
Entre las víctimas se encontraba un ciudadano nepalí y otra persona de origen indio que trabajaba en Medio Oriente, según declaró a CNN el Inspector General de Policía de Cachemira, V. K. Birdi, quien añadió que el ataque tuvo lugar en una parte del valle de Baisaran, accesible solo a pie o a caballo. El ataque se desarrolló en una pradera, con crestas montañosas cercanas, que se extendía varios kilómetros sin carreteras, explicó. Los sobrevivientes describieron el horror que se vivió durante el ataque y la escena sangrienta que los hombres armados crearon.
Un testigo declaró a la agencia de noticias Press Trust of India (PTI, por sus siglas en inglés) que hombres armados no identificados abrieron fuego contra los turistas a corta distancia. “Mi esposo recibió un disparo en la cabeza y otras siete personas también resultaron heridas en el ataque”, declaró una sobreviviente, según PTI. Otra sobreviviente, Asavari Jagdale, declaró al mismo medio que los hombres armados entraron en la tienda donde se escondía su familia. Los atacantes acusaron a la familia –procedente de la ciudad de Pune, al Oeste de la India– de apoyar al Primer Ministro, Narendra Modi, antes de disparar a los familiares varones de Jagdale, incluido su padre, según ella.
Un residente de la localidad, Abdul Waheed declaró a CNN que se subió a su «poni» para ayudar a transportar a los heridos a zonas donde pudieran ser trasladados al hospital, y que reclutó a otros miembros de su asociación local de ponis para que ayudaran. Para los que estaban demasiado heridos, utilizaron catres improvisados para llevarlos valle abajo. “Vi gente llorando, gritando, simplemente tendida tras el ataque. Había niños, mujeres, hombres, de todo el mundo”, dijo. “Fue un trauma enorme. No dormí en toda la noche”. continuó.
Un grupo militante poco conocido, (el Frente de Resistencia), se atribuyó el ataque en redes sociales, expresando su descontento con los “forasteros” que se habían asentado en la región y habían causado un “cambio demográfico”, pero no proporcionó pruebas, y CNN no puede verificar su afirmación de forma independiente.
Birdi declaró a CNN que las autoridades sabían que el grupo se había atribuido la responsabilidad, pero que seguían investigando el asunto. Hasta este miércoles, las autoridades estaban realizando exámenes médicos a las víctimas y organizando aviones para transportar los cuerpos y a sus familias. La pintoresca región del Himalaya, administrada en parte por India y Pakistán, aunque aún disputada por ambas partes, suele estar plagada de violencia y cuenta con una fuerte presencia de seguridad, y los ataques a turistas son poco frecuentes.
“Es una especie de contrato implícito entre la población local y los grupos militantes que el sector turístico no se verá socavado, ya que casi todos en Cachemira, especialmente en el Valle, dependen directa o indirectamente de la industria turística”, declaró Ajai Sahni, experto en antiterrorismo y autor.
Ayer martes por la noche, unos residentes indignados se habían reunido en la región para protestar. Los vídeos de la protesta muestran a una multitud coreando consignas, sosteniendo velas y carteles que decían: “Alto al terrorismo”. Otros carteles exigían la dimisión del Ministro del Interior de la India, Amit Shah. Los turistas también se apresuraban a abandonar la región, y las aerolíneas estaban reprogramando sus vuelos. “Quienes están detrás de este acto atroz serán llevados ante la justicia […] ¡No se les perdonará la vida! Su malvada agenda jamás tendrá éxito”, escribió el líder indio Modi en X. Tras el ataque, Modi interrumpió su visita de dos días a Arabia Saudita, tras reunirse con el Príncipe heredero Saudita, Mohammed bin Salman.
El cuerpo del Ejército indio, responsable de las operaciones militares en la zona del ataque, declaró que se estaba llevando a cabo una operación de búsqueda para llevar a los atacantes ante la justicia. Shah, Ministro del Interior, llegó a la región ayer martes y presidió una reunión de seguridad de alto nivel, según informó su oficina. India lleva tiempo acusando a Pakistán de albergar a grupos militantes islamistas que atacan Cachemira, algo que Islamabad niega. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán expresó sus condolencias a las víctimas y añadió: “Estamos preocupados por la pérdida de vidas de turistas en un ataque en el distrito de Anantnag, en Jammu y Cachemira, territorio ocupado ilegalmente por la India”.
El ataque se produjo un día después de que el Vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, llegara a la India para visitar a su familia. Ayer martes, expresó sus condolencias por X, escribiendo: “En los últimos días, nos ha cautivado la belleza de este país y su gente. Les acompañamos en el duelo por este horrible ataque”. El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también condenó el ataque, expresando su solidaridad con India contra el terrorismo y llamando a Modi para transmitirle sus condolencias, según las autoridades indias. Otros líderes de países como Rusia, Ucrania, Israel, Irán, Francia, Italia o Emiratos Árabes Unidos, también han expresado su condena.
Reclamada en su totalidad por India y Pakistán, la montañosa región de Cachemira ha sido el epicentro de una lucha territorial, a menudo violenta, entre ambos países desde hace más de 70 años. Se trata de unos de los puntos conflictivos más peligrosos del mundo, y una frontera de facto, denominada Línea de Control, divide las áreas bajo la jurisdicción de Nueva Delhi e Islamabad.
A lo largo de las últimas dos décadas, varios grupos militantes nacionales, que exigen la independencia de Cachemira o la incorporación de la zona a Pakistán, se han enfrentado a las Fuerzas de Seguridad de India, con decenas de miles de muertos. La violencia se disparó en 2018, y el Gobierno indio asumió un mayor control de la región en 2019, en medio de una fuerte presencia militar y un apagón de comunicaciones que duró meses.
Si bien el Gobierno indio ha dicho que la militancia se ha reducido desde entonces, los ataques continúan asolando la región. India lleva tiempo acusando a Pakistán de albergar a grupos militantes islamistas que atacan Cachemira; algo que Islamabad niega.
En el pasado, los ataques de militantes han causado una fuerte escalada de tensiones entre los dos vecinos con armas nucleares, que tienen reivindicaciones rivales sobre la región del Himalaya. India realizó ataques aéreos dentro de Pakistán en 2019 tras un ataque insurgente contra soldados indios. El último gran ataque contra turistas en la región tuvo lugar en junio, cuando al menos 9 personas murieron y otras 33 resultaron heridas después de que un autobús que transportaba a peregrinos hindúes se precipitara por un barranco, después de que presuntos militantes dispararan contra el vehículo.
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