Conocido como «el presidente más pobre del mundo» debido a su estilo de vida austero, Mujica había revelado a principios de 2025 que su cáncer de esófago, diagnosticado en mayo de 2024, se había agravado. Su médico personal, Raquel Pannone, había confirmado que el cáncer se había diseminado al hígado. A pesar de su enfermedad, Mujica fue un pilar fundamental en el regreso del Frente Amplio al Poder en las elecciones de noviembre de 2024, donde apoyó activamente a Orsi. Su figura alcanzó una notable popularidad, especialmente tras su contundente discurso en la Conferencia de la ONU Rio+20 en 2012, donde criticó el consumismo.
Mujica se mantuvo fiel a sus principios durante su presidencia, promoviendo la legalización del mercado de marihuana y tomando decisiones controvertidas, como la recepción de prisioneros de Guantánamo. Su historia marcada por la lucha y la resistencia, incluye años de prisión bajo condiciones extremas tras ser arrestado en la década de 1970.
Tras su liberación en 1985, Mujica se reincorporó a la política, fundando el Movimiento de Participación Popular (MPP) y convirtiéndose en una figura clave en el Frente Amplio. A lo largo de su carrera, ocupó diversos cargos, incluyendo el de ministro y senador, y continuó participando activamente en la política hasta su renuncia en 2020 debido a la pandemia.
Pepe Mujica ha dejado un legado imborrable, no solo en Uruguay, sino en toda América Latina, donde su voz resonó en defensa de la justicia social y la lucha contra el consumismo. Su esposa, Lucía Topolansky, ex vicepresidenta y compañera de vida, fue un pilar constante en su trayectoria. Su pasión por la tierra y la vida sencilla perdurará como un recuerdo entrañable de su carácter único.
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