Entre el ruido de la lluvia y el rugido de las aguas desbordadas el pasado 2 de agosto en Luba, una niña de apenas 10 años se convirtió en verdadera heroína. Se llama Jaquelina Barbosa Rambé, y en cuestión de minutos tuvo que tomar decisiones que marcarían la diferencia entre la vida y la muerte, decisiones que salvaron no solo su vida, sino también la de otras dos personas más.
El pasado 2 de agosto amaneció como un día normal en Lubá, hasta que las inundaciones lo transformaron en un día doloroso para muchas familias residentes. La madre de los menores estaba ausente, y el agua, implacable, comenzaba a invadir la casa. Sin tiempo para el miedo, Jaquelina colocó a su sobrino de dos meses dentro de un plástico improvisado para protegerlo. A su hermano de cuatro años lo cargó en la espalda, y con un instinto que desafía su corta edad, escaló hasta la mesa del comedor, el único lugar seguro que quedaba en medio de la corriente que se llevaba todo a su paso; y así una niña de tan corta edad se burló de la muerte.
En la ciudad de Luba, la hazaña de la pequeña se volvió viral y todos los vecinos querían conocer a esa niña con valentía y coraje de súper héroe de un cómic. Pues, la actuación de Jaquelina no solo conmocionó a los habitantes de la capital de Bioko Sur, ya que durante una visita a Luba, el representante de la Fundación Constancia Mangue Nsue Okomo (FCMNO), Manuel Cristóbal Morgades Ichaca, también quiso conocer a la pequeña y escuchar su historia. Conmovido por su acto de coraje, Morgades Ichaca anunció que la Fundación cubrirá su matrícula escolar para el curso 2025-2026 y le proporcionará el material necesario para continuar sus estudios.

En Luba, no solo se habla de las lluvias, sino de una niña que en medio del desastre, se mantuvo firme. Porque, a veces los héroes no llevan capa: llevan la determinación en el corazón y la vida de los demás sobre sus hombros.
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