En el banquillo de los acusados se encuentran Adolfo Copariate Bichi, actualmente en libertad provisional, y Gabriela Makoli, ambos investigados por el fallecimiento de Montserrat Bielo Sialo.
Según el relato del Ministerio Público, Adolfo mantenía una relación polígama tanto con Gabriela como con la fallecida Montserrat, siendo ambas consideradas sus parejas. La Fiscalía sostiene que entre las dos mujeres existía una fuerte rivalidad constante, marcada por frecuentes discusiones y peleas, una situación que, según la acusación, Adolfo no supo controlar e incluso habría contribuido a intensificar la agresividad contra la fallecida.
La acusación pública asegura que Gabriela agredía de manera reiterada a Montserrat, propinándole golpes y palizas constantes, con la supuesta participación o permisividad de Adolfo. Una de estas reyertas se produjo poco antes de la muerte de Montse, cuando Gabriela habría golpeado a su rival, circunstancias que habrían desembocado posteriormente en el fallecimiento de Montserrat, hechos que el Ministerio Público califica como homicidio.
Durante su declaración, Adolfo Copariate reconoció a ambas mujeres como sus parejas, aunque negó estar casado formalmente con ellas. Explicó que mantiene alrededor de diez años de relación con Gabriela (la procesada) y cinco años con Montserrat (la fallecida), con quien además tuvo tres hijos, al igual que con Gabriela, y que ambas residían en Basupu Fiston, aunque en domicilios separados.
El procesado también negó haber participado en agresiones contra la fallecida y aseguró que tampoco presenció la última pelea entre ambas mujeres, aunque en declaraciones anteriores ante la Fiscalía afirmó haber visto cómo se inició el último altercado.
Por su parte, Gabriela Makoli también rechazó cualquier responsabilidad en el desenlace. A pesar de estas declaraciones, la Fiscalía ha solicitado para ambos una pena de 16 años y ocho meses de prisión, además de una multa de 9 millones 425 mil francos CFA a favor del Estado y una indemnización de 15 millones de francos CFA para la familia de la fallecida.
Las defensas, por su parte, han rechazado categóricamente la tesis acusatoria y sostienen que la muerte de Montserrat fue natural y repentina, posiblemente derivada, según alegan, de un ataque epiléptico sufrido durante la noche. Argumentan que no existe relación directa entre las peleas y el fallecimiento, y señalan además que la víctima murió aproximadamente un mes después del último altercado registrado, ocurrido en agosto de 2024, y que no constan informes médico-forenses que acrediten las circunstancias exactas de su muerte, por lo que consideran que no existen pruebas suficientes para inculpar a los acusados y han solicitado la libre absolución de sus defendidos. El caso ha quedado visto para sentencia.





