A poco más de un mes para el inicio del curso escolar 2026/2027, las familias ecuatoguineanas comienzan a organizar el regreso de sus hijos a las aulas. Para muchos hogares, el inicio del nuevo curso no solo marca el regreso al cole, sino también el comienzo de una larga lista de gastos que pone a prueba la economía familiar.
La matrícula es apenas el primer desembolso. A ella se añaden los uniformes de clase y de Educación Física, libros, mochilas, zapatos, cuadernos y otros materiales necesarios para afrontar el curso. En determinados niveles, la lista se amplía con calculadoras científicas, diccionarios de Latín y Griego, entre otros materiales. A estos gastos se suma, para algunas familias, el transporte escolar.
La suma de todo hace que la vuelta al colegio represente un esfuerzo económico muy diferente dependiendo de la situación económica de cada hogar. Mientras las familias con mayores ingresos pueden asumir los gastos sin dificultad, los hogares con recursos limitados la preparación del curso puede convertirse en un desafío. La situación se complica todavía más en los hogares con muchos hijos. Cada niño supone una matrícula, un uniforme, libros y material propio, de modo que el desembolso se multiplica.
Para algunos padres y tutores, sin embargo, estos gastos son asumidos como una inversión necesaria para garantizar el futuro académico de sus hijos. “Para mí, la educación de mis hijos no es un gasto, sino una inversión. En mi caso sufro menos porque solo tengo dos hijos y, además, pago la escolaridad por trimestre. Pero sí, cada año los precios del material escolar son elevados», explica una madre.
Otro padre reconoce que las necesidades de los estudiantes han aumentado respecto a años anteriores. «Las cosas han cambiado. En mis tiempos estudiaba con cinco cuadernos, pero ahora se suma el transporte escolar, el uniforme de Educación Física y otros gastos, lo que eleva el coste de la escolaridad. Pero no queda de otra, lo tomas o lo dejas. Tengo varios hijos y cada uno necesita una lista diferente de material. Hay que pagar todo para evitar que el niño se quede en casa», explica.
El precio de la matrícula también constituye uno de los principales factores que las familias tienen en cuenta a la hora de elegir un centro educativo. Mientras que los centros públicos suelen representar una opción menos costosa, los privados pueden suponer un desembolso mayor.
El regreso a las aulas pone de manifiesto una cuestión que afecta directamente a las familias: cuánto cuesta garantizar la educación de un hijo y cómo hacer frente a ese coste cuando en casa son varios los estudiantes.







