El Administrador Apostólico de Ebibeyin, Mons. Mbo Olinga, ha aprovechado la apertura oficial del Año Pastoral 2026-2027 para lanzar un mensaje de firmeza al clero diocesano y llamar a preservar el sentido de la fe y de los sacramentos dentro de la Iglesia.
Ante sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas y demás agentes pastorales de la diócesis, el Monseñor ha cuestionado lo que ha definido como «bendiciones banales» ofrecidas por algunos sacerdotes.
«Critico a los sacerdotes que ofrecen bendiciones banales; en lugar de bendecir, rebajan la gracia de los sacramentos a la categoría de la magia», ha señalado
Durante su homilía, el Administrador Apostólico ha identificado varios factores que, a su juicio, están contribuyendo a una creciente pérdida de la fe: el analfabetismo, la drogadicción como falsa vía de escape ante las dificultades, el éxodo rural, que deja algunas capillas vacías en los pueblos, la secularización y la soledad que afrontan muchos sacerdotes en sus parroquias.
Mbo Olinga también ha recordado al clero que la Iglesia constituye el cuerpo místico de Cristo y ha instado a sus sacerdotes a proclamar con firmeza que «la Iglesia no es algo secundario».
En este contexto, se ha referido igualmente a la brujería, que ha calificado de «algo obsoleto» y de un «drama en pleno siglo XXI», reclamando una mayor formación y una vivencia de la fe que permita a los cristianos afrontar determinadas prácticas desde la perspectiva de la doctrina cristiana.
Entre los objetivos fijados para el curso 2026-2027 figura, en primer lugar, la prioridad de la formación doctrinal en todos los niveles mediante la catequesis. A ello se suma la necesidad de programar la acción pastoral de la diócesis de acuerdo con el proyecto pastoral diocesano y llevar sus orientaciones a la realidad de las distintas comunidades. Estas líneas de trabajo forman parte de los «testamentos» dejados por Mons. Miguel Ángel Nguema Bee y que deben servir de referencia para la acción pastoral durante este nuevo año.
El mensaje de Mons. Mbo Olinga también ha estado dirigido a los agentes pastorales, a quienes ha reconocido como una pieza fundamental para llevar adelante la misión de la Iglesia.




