La humanidad afronta una realidad que, para algunos, desafía la capacidad intelectual de las personas, mientras que para otros, supone una oportunidad o un aliado para el hombre en la toma de decisiones y/o solución de problemas de forma acertada. Estamos hablando de la Inteligencia Artificial (IA); una herramienta tecnológica que está transformando ámbitos clave de la vida social. La IA es un avance que actualmente revoluciona los procesos administrativos en todo el mundo, permitiendo que las diligencias requieran menos tiempo y sean más efectivas.
En Guinea Ecuatorial, ya se puede notar el impacto de la IA aunque con diferentes matices. Su repercusión plantea la viabilidad de su introducción en la administración, tanto pública como privada. La implementación de la IA en la administración supondría dotar de herramientas eficaces al personal funcionarial, facilitando un correcto desempeño en el ejercicio de sus funciones, lo cual ayudaría a reducir el tiempo de espera durante la tramitación de expedientes, ya que, la IA facilitaría un procesamiento eficaz de grandes volúmenes de información o datos. En este sentido, si todas las instituciones pudieran implementar plataformas de IA, como el «Chatbot Guinea Salud», un asistente virtual que acaba de lanzar el ministerio de Sanidad para consultas públicas, se mejoraría el acceso a la información, permitiendo que las personas tengan conocimiento acerca del funcionamiento de los departamentos administrativos.
No obstante, la adopción de un sistema de administración gestionado por una inteligencia no humana podría plantear dudas como las que analiza la periodista Ab. Vivian Novillo en su artículo: «Inteligencia Artificial y Derecho: ¿Herramienta de acceso o nueva barrera a la justicia?”, publicado en el medio argentino «Diario Ciudadano». En su análisis, la experta formula cuestionamientos sobre: ¿Cómo garantizar el debido proceso si una decisión o proceso es influido por un sistema que no se puede auditar? ¿Podrán las personas con recursos limitados acceder a estas herramientas?
Vivian Novillo concluye que cuando la incorporación de herramientas tecnológicas no va acompañada de criterios de supervisión humana que conducen a un control efectivo, “se corre el riesgo de consolidar desigualdades”. En caso de que los departamentos de la administración pública de Guinea Ecuatorial decidan aplicar la IA en su sistema de gestión, la claridad que caracteriza su proceder al servicio de la población debe imprimirse tomando ciertas previsiones. Y para lograr esta transparencia, se puede poner en práctica las recomendaciones que propone Ab. Vivian Novillo:
Crear un observatorio ético de IA, con participación de tecnólogos.
Promover normas que regulen el uso de IA en la administración pública con principios de transparencia, control y equidad.
Brindar formación accesible y permanente a facilitadores de servicios públicos sobre herramientas tecnológicas.
La tecnología llega para facilitarnos las cosas, con innovaciones que no solo deberían mejorar nuestras experiencias, sino que también invitan a reflexionar sobre cómo podemos aprovecharla para el bien de las personas. La IA es desarrollo. La administración pública, como actor clave en la construcción de sociedades, debe adaptarse a ella para mejorar la efectividad de su desempeño.
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