La situación es un sin parar y, cada vez más, algunos residentes de Malabo normalizan el vertido de basura en los ríos que circulan por la ciudad de Malabo. Este fenómeno no solo es un problema medioambiental, sino que también muestra una preocupante falta de responsabilidad cívica entre los ciudadanos.
Además, algunos han instalado tubos de desagüe que permiten que las aguas residuales de sus baños lleguen directamente a los ríos. Sin embargo, los ríos no lo tragan todo. Las consecuencias de esta negligencia las sufrimos todos: aumento de mosquitos y riesgo de paludismo, malos olores, además de la contaminación del medioambiente, entre otros efectos. También resulta preocupante observar que algunos niños pescan en estos ríos y venden el pescado a la población para su alimentación.

Según Jane Jacobs, “la verdadera limpieza de un entorno no depende de cuánto se limpia, sino de cuánto se respeta”. A pesar de los esfuerzos de la municipalidad por limpiar los ríos, este trabajo parece ser en vano. Creo que el problema radica en la actitud de las comunidades. Hoy se limpian los ríos y mañana vuelven a estar sucios. Esto pone de manifiesto que la solución no es solo la limpieza, sino también la educación y el compromiso de cada ciudadano en el cuidado del entorno de estos ríos que atraviesan la ciudad de Malabo.
Es fundamental que cada uno de nosotros asuma la responsabilidad de mantener nuestros ríos limpios. No se trata solo de evitar el vertido de basura, sino de promover una cultura de respeto hacia nuestro entorno. Debemos ser conscientes de que nuestras acciones tienen consecuencias.







