Si infringes las reglas, llegan consecuencias que a veces son difíciles de asumir. Este es el caso de la selección de Senegal, que en la pasada final de la CAN contra Marruecos, el pasado 18 de enero, los jugadores, bajo instrucciones de su entrenador Pape Thiaw, abandonaron brevemente el terreno de juego después de que se anulara el gol de Ismaili Sarr. Eso ocurrió momentos antes de que Brahim Díaz consiguiera un penalti tras la revisión del VAR. Aunque el disparo a lo Penanka de Díaz fue detenido, Pepe Gueye marcó el gol de la victoria en al prorroga, y Senegal de proclamó campeón.
Para mi, Senegal es una de las mejores selecciones de África, pero el comportamiento que mostraron los jugadores fue indigno de unos profesionales y provocó una imagen negativa y humillante para el fútbol africano. Ahora les toca asumir su error.
La Copa Africana de Naciones no es una competición del barrio donde cualquier equipo puede decidir abandonar el campo sin que esto tenga consecuencias. Esta competición tiene un reglamento que, si se infringe, conlleva sanciones, según los artículos correspondientes. Entiendo la frustración de algunas personas, dado que no era una simple final; algunos la consideraban otra final fuera del terreno, la de África Blanca contra África Negra.

Comprendo igualmente que la decisión de la CAF es muy dura y ha creado controversia en todo el mundo, pero las reglas son las reglas. Contrario a quienes denuncian la decisión de la CAF como ilegal, afirmando que desacredita al fútbol africano, yo considero que se trata de un respeto a las reglas del juego, si abandonas el campo, pierdes por incomparecencia.
Para mí, no existe ningún debate sobre la decisión de la CAF, Senegal infringió el artículo 82 del Reglamento de la CAN. Este órgano simplemente tomó esta decisión en estricta conformidad con el reglamento, permitiendo que la Confederación Africana de Fútbol siga cumpliendo las normas de la Copa Africana de Naciones. La máxima organización del fútbol africano asumió su responsabilidad con seriedad y actuó en consecuencia. Para el pueblo de Senegal, esto puede resultar duro e incomprensible, pero se basa en un fundamento legal. Por lo tanto, la decisión tiene lógica. Senegal es una de las mejores selecciones de África y merecía ganar esta competición, pero la imagen que dejó fue la de un equipo inferior. No se puede abandonar el terreno de juego y te vas de rositas, las consecuencias son las que tenemos ahora.
Ante todo, lo que personalmente me resulta difícil de entender es el tiempo que ha tardado la CAF en tomar esta decisión. No era para tardar dos meses porque el reglamento es muy claro y tajante.








