Según las primeras investigaciones, tanto los exdirectivos como los responsables actuales de la empresa paraestatal habrían participado en un esquema en el que determinadas empresas obtenían contratos a cambio de pagos a miembros de la dirección. Un ejemplo de ello es el de una empresa encargada del desarrollo de un aplicativo informático en un servicio valorado inicialmente de 60 millones XAF, su precio pudo haber sido inflado hasta los 180 millones XAF por supuestas indicaciones internas desde la dirección financiera de Gepetrol Servicios. La diferencia del valor real habría sido repartido entre los implicados. El responsable de la empresa del aplicativo reconoce este sistema.
En la misma línea se sitúa otra empresa que se dedicaba a las infraestructuras petroleras, que también habría pagado a directivos de Gepetrol Servicios tras la adjudicación directa de contratos de prestación de servicios sin previa licitación. Estos pagos, según las investigaciones, osfilaban entre los 100 y 180 millones de francos por contrato ganado. Las confesiones no se limitan a las empresas, varios directivos de Gepetrol Servicios reconocen haber estado recibiendo los pagos mencionados, que para la Gendarmería Nacional confirma la existencia de un sistema interno de corrupción estructurado.

La investigación también ha destapado irregularidades en el uso de la caja chica de la empresa Gepetrol Servicios. Fondos públicos que se transferían a dos empresas sin contrato formal en una operación en la que el inspector de exportaciones actuaba simultáneamente como gestor de los fondos y representante de las empresas beneficiarias.
Otros de los puntos alarmantes afecta al ex Director General de Gepetrol Servicios, Eliseo Nzeng Eneme, señalado como uno de los principales beneficiarios de esta posible trama. Según datos que maneja la Gendarmería Nacional, tras su cese, Eliseo Nzeng Eneme desvío una flota de vehículos oficiales de la empresa nacional. En sus declaraciones afirma que los cinco vehículos prestaban servicios oficiales de la empresa y que luego se almacenaron. Sin embargo, se descubrió que los vehículos estaban aparcados en sus patios privados de Malabo, Bata y Mongomo. «Primero compramos una flota de vehículos para toda la empresa. Después compramos 5 vehículos de marca Toyota Ilux, posteriormente volvimos a comprar dos vehículos más. Como no tenían utilidad en este momento, se puso en el almacén. Yo no desvié ningún vehículo», explica el ex director.

La investigación sigue abierta y no se descarta nuevas implicaciones. Los implicados podrían enfrentarse a delitos como malversación de fondos públicos, fraude en la contratación pública, tráfico de influencias, enriqueciendo ilícito, conflictos de intereses, apropiación indebida y blanqueo de capitales, respectivamente.









