Durante su intervención, Ondo Ndjeng ha elogiado el compromiso de los profesores católicos, quienes transmiten conocimiento y valores evangélicos a los niños, así como la confianza que los padres depositan en estas instituciones educativas. También ha enfatizado que la educación católica es esencial en el contexto actual, donde muchos enfrentan una «inmensa sed de paz y luz».
El presidente de la OIEC–África también ha recordado las palabras del Papa Francisco, quien afirmó que «La educación es, ante todo, una cuestión de amor y de responsabilidad transmitida de generación en generación». En este sentido, ha subrayado que las escuelas católicas no pueden ignorar los retos urgentes que enfrentan, como la falta de infraestructuras y recursos financieros, crisis políticas y de seguridad, ideologías contrarias a la fe y la antropología cristiana, así como el individualismo y la corrupción.
Además, recogió una de las citas de San Juan Pablo II, quien en 1979 declaró que «el futuro de la humanidad pasa por la escuela». Ondo Ndjeng ha instado a sus colegas cultivar la excelencia académica mientras forman las conciencias de los estudiantes, preservando la identidad de la escuela católica y enraizando toda acción en la fe, la oración y la caridad fraterna. También ha hecho un llamado a sensibilizar a los jóvenes sobre la ecología integral y la construcción de la paz y la justicia, rechazando el tribalismo y la violencia.
Ondo Ndjeng ha concluido su mensaje con una cita del profeta Isaías: «el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz». Con esto, reiteraba que la escuela católica debe seguir siendo una luz, aunque frágil, pero siempre portadora de esperanza en tiempos difíciles.
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